¡Ay, las relaciones personales! (24/05/2017) Miércoles, May 24 2017 

Decía Sartre, que los demás son el infierno. Claro, que también pueden ser el cielo. Gran parte de la felicidad o de la desgracia que podemos tener en esta vida depende de la calidad de las relaciones humanas que mantenemos. El tono agridulce que predomina, los altibajos que soportamos, son algo común para los mortales. ¡Cuántos fracasos en relaciones de pareja, familiares, de vecinos… vamos presenciando a lo largo de nuestra vida o incluso somos partícipes de ellas!.

Esos fracasos llevan consigo sufrimientos, incomprensiones, resquemores, crispaciones que, desgraciadamente, hasta pueden convertirse en odios y enfrentamientos banderizos. ¿Qué lleva a zozobrar tantas relaciones humanas que empezaron con buen pié?. Hay otras, sin embargo, que desde el principio puede notarse que no pueden acabar más que en tortura recíproca de quienes las emprenden. (más…)

La crueldad de la estupidez y… la estupidez de la crueldad (23/05/2017) Martes, May 23 2017 

Ser estúpido está al alcance de cualquiera. Se trata simplemente de ser esclavo del propio ego y desde este prisma juzgar al mundo y a los demás. De ahí la seguridad absoluta en su propio criterio y el afán por imponerlo a los demás. ¿Quién no la sido en algún momento de su existencia y sigue siéndolo en alguna faceta de su vida?. De ahí la necesidad de estar vigilantes para no caer en tan peligroso error y de luchar para salir de él.

Lo malo es que abundan quienes viven enclaustrados en su estupidez y se consideran felices dentro de ella. Todos o la mayoría de sus pensamientos, deseos y acciones responden a esta característica. Lo más peligroso es que es contagiosa. Somos animales que imitan a sus congéneres. Y tendemos a aceptar como normales las conductas de quienes nos rodean. La sociedad actual, con sus sistemas educativos y medios de comunicación, no favorece el pensamiento crítico. Tiende a formar borregos que sólo encuentran la felicidad en formar parte del rebaño y en obedecer las consignas que les dan. (más…)

Adoctrinar o enseñar (11/05/2017) Jueves, May 11 2017 

No son lo mismo. Aunque haya mandatarios eclesiales que quieran identificarlos. Todo ello a costa de la enseñanza de la asignatura de la religión en centros públicos. Como los argumentos derivados del privilegio consignado en los Acuerdos con la Santa Sede sólo convencen a quienes están cegados por la obediencia jerárquica, dado el Estado aconfesional en que constitucionalmente estamos instalados, recurren a esos pseudorazonamientos muy alejados de la lógica.

La arbitrariedad del sistema vigente en que la religión se ha convertido en una asignatura más del currículum docente y como tal evaluable lo mismo que el resto de las asignaturas, viene reforzada por la designación por los obispos del profesorado que es pagado con fondos públicos. A las repetidas protestas contra este sistema se amparan en aquellos Acuerdos de carácter internacional y en la amenaza de los votos de sus devotos, a la que son sensibles ciertos partidos. (más…)

Democracia deliberativa (04/05/2017) Viernes, May 5 2017 

En los regímenes autocráticos -dictaduras y totalitarismos de toda laya e ideología- la voz de quien o quienes ejercen el poder es la única que se escucha. A los súbditos sólo les queda acatarla, por convicción o por miedo. Los chistes y las críticas en pequeños cenáculos son la única vía de escape a esas consignas imperativas. Las modernas tecnologías suponen un reto para esa uniformidad impuesta y de ahí sus esfuerzos para ocultarlas y las severas penas para quienes accedan a ellas o las empleen.

Las democracias, con todos sus defectos tan perfeccionables, se basan en un principio totalmente opuesto. Todos tienen derecho a lanzar su voz al ruedo público y las decisiones han de ser frutos nacidos después de una deliberación serena y razonada. Esto ha de aplicarse tanto en una comunidad grande como en pequeños grupos. (más…)

Rivales o enemigos (29/04/2017) Sábado, Abr 29 2017 

No son, a mi juicio, lo mismo. Rivales son quienes pugnan por algo que ambas partes desean obtener. Aceptan unas reglas comunes y un árbitro o árbitros cuyas decisiones se acatan disciplinadamente. Se guardan lealtad recíproca, que se manifiesta tanto cuando ganan como cuando pierden. Que el vencido felicite de corazón al ganador, llegando incluso a abrazarle generosamente, forma parte de esta tradición del fair play, del juego limpio, del que los anglosajones fueron maestros.

Enemigos, en cambio, son quienes guardan en su corazón un sentimiento de rencor hacia sus contrincantes. Se manifiesta en una conducta torticera, en el intento de de burlar las normas, en la crítica a quienes deciden por la sospecha constante de que favorecen intencionadamente a la otra parte. La zancadilla, la mofa del adversario, el empleo de la violencia, las trampas para alzarse con el triunfo son habituales. Conocida es la anécdota de Winston Churchill a aquel político novato que se vanagloriaba de haber debatido con sus enemigos políticos. La respuesta del astuto y veterano político fue rápida: no se equivoque Ud, los del otro partido son nuestros rivales, los enemigos los tenemos en el nuestro. (más…)

Compañeros… también (23/04/2017) Domingo, Abr 23 2017 

Suelo repetirlo. No sé si con los años o desde los inicios de mi vida consciente, me interesan mucho más las personas que las ideologías que dicen defender. ¿Y aquellas que dicen no tener ninguna, que se identifican como apolíticas o sin creencias de ninguna clase?. Dudo de esa supuesta laguna o vacío de ideas. Más bien, pienso que no las conocen o no desean reconocerlas ellas mismas ni que los demás las clasifiquen. Esa no-identidad, entraña -a mi juicio- una mentalidad conservadora, opuesta a cualquier cambio. El caso es que mi opción preferente por las personas, me lleva a apreciarlas en sí mismas. El resultado es que me encuentro con amigos en todo el arco político, ideológico, de creencias religiosas o no. Lo curioso es que no suelen ocupar los escalones superiores de sus opciones…

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De profesión: viviente (04/04/2017) Martes, Abr 4 2017 

Vivir no es fácil. No elegimos la existencia, fuímos traídos a ella, por un conjunto de circunstancias, mezcla del azar y de la intervención humana. Y, dentro de ambos, está -decimos los creyentes- la Providencia divina. Somos seres contingentes: de no darse esa conjunción en el espacio y en el tiempo, no habríamos llegado a la existencia. De ahí que muchos autores clásicos hablaban de la culpa de haber nacido. La vida es un don con caducidad inexorable, pero en fecha desconocida.

Hay quien se extraña de que personas creyentes puedan tener miedo a la muerte. Otras no temen ese instante, pero manifiestan su temor al proceso de morir, si resulta extremadamente doloroso o prolongado. Suele decirse que cuando un enfermo es consciente de su próximo fin, pasa por tres etapas: negación, lucha y aceptación. Pero el miedo a dejar la vida, común a muchos creyentes o increyentes, es un temor psicológico, existencial. Enfrentarse con ese final inevitable y común a todos los seres vivos, revela la tragedia de la finitud. Un creyente auténtico es quien, en expresión de Hans Küng, espera descansar en el Misterio de la misericordia divina, a pesar de sus dudas e inseguridades. (más…)

Los ultras… (27/03/2017) Lunes, Mar 27 2017 

Sabemos que hay ultras en todas las esferas de la vida humana, en todos los grupos sociales: deportivos, religiosos, políticos, étnicos, etc. Se distinguen por su apasionamiento fanático, su creencia ciega en su posesión exclusiva de la verdad, en su propensión a la violencia. Claro que debemos reconocer que en todos los grupos hay también personas moderadas, capaces de convivir y dialogar con quienes no comparten sus creencias, filiaciones y afinidades. Llegan incluso a ser capaces de autocrítica, de respetar las diferencias y aprender de ellas. Pero la pregunta que debemos formular siempre es: ¿estoy seguro de no ser ultra en algún aspecto de mi vida?. Porque el respeto civilizado no es algo en lo que normalmente hayamos sino educados, sino en la exaltación de lo propio, presentado como normal obligatorio y todo lo más a ser tolerantes y condescendientes con esas diferencias, propias de “seres inferiores”. (más…)

Seguidores del señor del sábado (19/01/2017) Jueves, Ene 19 2017 

Hay un pasaje evangélico en el que los fariseos acusan a Jesús de que sus discípulos no guardaban el sábado, pues ese día al pasar hambrientos por un campo habían cogido unas espigas para calmar su necesidad. La respuesta del Maestro fue rotunda: ¡el sábado es para el hombre y no el hombre para el sábado!. Y se autodefinió como Señor del Sábado.

Para muchos creyentes en su Mensaje, la lección es clara. No podemos ser esclavos de tradiciones y normas que ahogan la vida e impiden atender las necesidades del prójimo. Por el contrario, debemos conservar y cumplir aquellas que sí ofrezcan esperanza y cuidado para todos los seres humanos. Una pregunta se nos impone: ¿cómo podemos liberar a aquellos que, quizá con buenísima intención, viven encerrados en la jaula de la obediencia a normas y ritos asfixiantes?. Son fanáticos fundamentalistas que condenan a quienes se atreven a desbrozar caminos de paz y justicia, en la senda del Señor del sábado. (Y este vivir presos de reglas y consignas no se da sólo en el ámbito religioso, podemos señalarlos en todas las áreas de la vida social: jurídicas, políticas, universitarias, asociaciones vecinales, culturales, deportivas…). (más…)

Con mayúsculas o con minúsculas (03/01/2017) Martes, Ene 3 2017 

En el tipo de sociedad predominante a lo largo de la historia humana, desigual y jerárquica, están los superiores dotados de poder y abajo los inferiores, sometidos a aquellos. La cúspide es predominante masculina, lo excepcional son las escasas mujeres que han llegado a esa cima. Cultura patriarcal, todavía vigente, aunque intenten negarla los abominadores exasperados de lo que llaman ideología de género. Esquema patriarcal, mimetizado en los escalones inferiores, donde la condición femenina aparece aherrojada, tanto en el aspecto social como de género.

Los grandes del mundo son conocidos, viven en un pedestal (así se aprecia mejor sus piés de barro, sus miserias), se escriben con mayúsculas; los donnadie son casi anónimos, unas minúsculas o mejor unos números sirven para dar cuenta de ellos; pues sólo cuentan como escalones para que aquellos estén arriba. Los mayúsculas necesitan el boato y la ostentación, y una pequeña cohorte de aduladores -seleccionados entre los pequeños por su afición a trepar- que exalten su poderío. Los grandes llenan las páginas de los libros de historia, se les erigen estatuas y dedican calles. Alguna anomalía se produce cuando el nombre de un pequeño del pasado llega a alcanzar nombradía para la posteridad. (más…)

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