«El Carlismo es una experiencia histórica muy arraigada en el presupuesto federalista de libertad colectiva, y aúna las esperanzas cristiana y socialista, y eso no ha muerto, eso tiene futuro en España y en la sociedad europea». María Teresa de Borbón Parma (Noviembre de 1997)

Los elementos básicos de la doctrina política del Carlismo, antiguamente representados en el lema Dios-Patria/Fueros-Rey y continuamente reelaborados durante dos siglos, se pueden sintetizar en los tres siguientes ejes:

Humanismo cristiano

El Carlismo asume y hace suyos los presupuestos filosóficos del Catolicismo acerca del ser humano y su vida en sociedad. Entiende a la persona humana como portadora de valores permanentes que son consustanciales a su dignidad esencial y que la trascienden históricamente. La realización efectiva de los derechos que conlleva la dignidad humana debe ocupar una posición central en toda sociedad permitiendo el desarrollo pleno de todo hombre y mujer.

Sociedalismo

Frente al liberalismo individualista y al estatismo masificador, que constituyen las dos caras del modelo hegemónico de Modernidad, el Carlismo siempre defendió una concepción pluralista y federativa de las relaciones sociales. Partiendo de la tradición corporativa y gremial el Carlismo elaboró una teoría sobre los derechos de la sociedad civil frente al Estado y al Mercado, postulando una descentralización social del Poder que permita una participación popular real en su ejercicio. Durante la etapa tardofranquista las bases obreras y estudiantiles del Partido Carlista modernizaron esta teoría a través de lo que se llamó Socialismo de Autogestión Global.

Monarquía federal

La reinstauración y actualización de la tradición monárquica pasa por una renovación global del Pacto entre el titular de la Legitimidad histórica y los diferentes Pueblos que configuran la realidad plural de las Españas. La formula política que esto implica es la de un sistema federal donde se reinstauren la libertad esencial y la personalidad histórica, cultural, social y política de los distintos Países hispánicos. A la Corona como nexo unitario de los Pueblos le corresponde un papel arbitral entre los diferentes colectivos y entidades sociales.

boina-1MANIFIESTO FUNDACIONAL

Hemos querido presentar públicamente el proyecto de Espacio Legitimista Carlista precisamente un 8 de diciembre, dado que por decisión pontificia la Inmaculada Concepción es la patrona de la juventud carlista desde los tiempos de don Jaime III, pues esta iniciativa parte de personas pertenecientes a las nuevas generaciones de carlistas que aspiran no sólo a recordar los hechos de nuestros antecesores, sino fundamentalmente a construir una nueva síntesis entre tradición y progreso, es decir, una alternativa atractiva y real para el siglo XXI.

Espacio Legitimista Carlista es una plataforma para la difusión informativa y la reflexión conceptual sobre las características fundamentales del Carlismo en cuanto movimiento legitimista a lo largo de su Historia.

Entendemos que el Legitimismo constituye un eje imprescindible de la identidad carlista. Sin el Pacto Dinastía-Pueblo pudo haber existido un movimiento de masas de carácter social-católico y/o foralista, pero en ningún momento hubiera podido surgir el Carlismo. El binomio Dinastía-Pueblo, estructurado democráticamente a través de un Pacto generador de la necesaria Legitimidad de ejercicio sin la cual se fosilizarían los derechos dinásticos, es una pieza esencial del Carlismo sin la cual éste se diluye.

Actualmente cuando el Carlismo pasa por la peor etapa de su Historia con sus bases sociales inmersas en una diáspora caótica, adquiere urgencia un replanteamiento general de la Causa como fenómeno socio-político para que pueda afrontar los retos que plantea el nuevo siglo.

Y en el marco de la necesaria auto-crítica emergen con entidad específica dos cuestiones a las que daremos una atención prioritaria en este espacio: la reconstrucción social del Pueblo Carlista y el papel de la Dinastía legitima como liderazgo moral. Conjuntamente con el cómo actualizar el Pacto y el cómo desarrollar nuevas dinámicas sociales, también analizaremos la formula política que implica el Pacto como modelo de articulación territorial de las Españas: la Monarquía Federal. Otras dos columnas vertebrales de la doctrina carlista sobre las que igualmente debatiremos son el Humanismo cristiano, como fuente de valores para un mundo en crisis, y el Sociedalismo autogestionario, como proyecto de democracia participativa y responsabilización ciudadana.

No pretendemos que nuestras reflexiones tengan ningún carácter definitivo, sencillamente son unas simples propuestas conceptuales para la reconstrucción del Carlismo.

No somos portavoces ni de la Familia Borbón Parma ni del Partido Carlista, sino carlistas de base que aspiramos a un nuevo compromiso. Únicamente a nosotros se nos debe responsabilizar de nuestros posicionamientos.

No somos un colectivo de naturaleza partidista ni aspiramos a sustituir a nadie, sólo queremos visualizar de manera independiente nuestra propia perspectiva en torno a determinados temas.

En una línea de actuación similar a la que mantuvo el Circulo Cultural Valle Inclán, durante la escisión del Partido Carlista de Madrid entre los años 1978 y 1987, proponemos una concepción pluralista de la Causa, de la que están únicamente excluidos “los negativistas conspiradores de covachuela y los fratricidas de caverna” (como bien se decía en el nº 0 del boletín de aquel Circulo), es decir, los burócratas sedentarios metidos a inquisidores demagogos y los fascistas lefebvrianos camuflados que pretenden usurpar nuestra historia y nuestros símbolos para deformarlos y ponerlos al servicio de la oligarquía. Los primeros han confundido la Causa con su particular salón madrileño y los segundos ni fueron, ni son, ni serán nunca carlistas porque constituyen la enésima maniobra anticarlista del Estado.

En un lugar de Las Españas, a ocho días andados del mes de diciembre del año 2010