El 17.08.2017 a las 17h. una furgoneta, en cuyo interior se encontraba un solo individuo, embistió en las Ramblas de Barcelona, a un número de personas que todavía no se ha podido cuantificar con exactitud pero que ronda las 150 de las que está confirmado el fallecimiento de 13 de ellas. El vehículo entró en las Ramblas desde el tramo conocido por Rambla de Canaletas pasando por la Rambla dels Estudis y continuando por la Rambla de Sant Josep. En este punto se encuentra la confluencia de dicha avenida con las calles Hospital, Boquería, Sant Pau y Cardenal Casanyes, espacio donde se ubica en el suelo un mosaico de Miró y que es conocido como Pla de l’Os. Después de recorrer unos 500 metros en bajada, el conductor abandonó el vehículo dándose a la fuga. Posteriormente se ha producido otro atentado sobre las 24h. en la población de Cambrils (Tarragona) con el resultado de un fallecido y 6 heridos que por las informaciones podía haber sido mucho peor.

Como ya sabemos se trata de un atentado terrorista de raíz radical islamista. La confusión inicial dadas las circunstancias fue importante pero de inmediato se pusieron en marcha los servicios policiales para controlar la situación y los servicios médicos para atender a todas las víctimas que yacían en el suelo. La respuesta de todos los hospitales, siete en total, para atender a los heridos debe considerarse por las noticias recibidas que ha sido impecable. Innumerables médicos y enfermeras/os han interrumpido sus vacaciones para incorporarse donde hiciera falta. Ha tenido que dosificarse la donación de sangre de muchísimas personas que no tenían otra forma para solidarizarse. Los hoteles han ofrecido sus instalaciones para atender a los turistas bloqueados, las huelgas previstas se han anulado, las personas han colaborado repartiendo alimentos y agua en las vías de acceso a Barcelona colapsadas durante horas debido a la operación gàbia (jaula) de los Mossos d’Escuadra.

La coordinación de los Mossos d’Escuadra y la Guardia Urbana ha sido modélica en todos los aspectos. Solo por las urgencias informativas de algunos medios se han cruzado informaciones contradictorias aunque solo en los primeros momentos, circunstancia que debe interpretarse en su justa medida.

Tiempo habrá para analizar los hechos con detalle, no obstante, sabido es por otras situaciones similares sucedidas en Europa que los integrantes de las células islámicas que originan los atentados son individuos radicalizados en extremo y que con toda seguridad sufren algún tipo de sociopatía que los induce a cometer actos criminales. A su vez son utilizados por diversas organizaciones para su propio beneficio. Ante esto deberíamos esforzarnos todos en conseguir unas estructuras políticas, sociales y económicas destinadas a toda la población en general, único medio efectivo para combatir al terrorismo. Son muy pocos los inmigrantes de primera, segunda o tercera generación que abrazan el islamismo radical pero son los suficientes para provocar desmanes en cualquier país. Hacia ellos deben ir los esfuerzos de las autoridades a fin de integrarlos desde el primer momento en nuestras sociedades, respetando su religión y sus formas familiares y de de vida, sean de donde sean. Y seguir apoyando en todo momento a las fuerzas de seguridad para preservar la convivencia diaria.

Queremos destacar que la ciudad de Barcelona y sus habitantes, pasadas veinticuatro horas del atentado han sabido estar a la altura de las circunstancias. La solidez de las convicciones democráticas de los barceloneses y catalanes, la convivencia, la solidaridad, la diversidad y la tolerancia, nadie las cambiará o torcerá a pesar de estos hechos y nadie conseguirá la rotura de nuestra sociedad.

Tengamos en cuenta también que las intervenciones militares efectuadas en Oriente Medio des de la invasión de Irak en 2003, el fomento de dictaduras corruptas por parte de diversas potencias y de su posterior derrocamiento cuando han dejado de ser útiles ha comportado la muerte, la destrucción y el caos en esta zona tan sensible del planeta.

En un mundo globalizado como el nuestro, la siembra de armas en manos de bandas criminales y terroristas, su financiación y apoyo acaba convirtiéndose en un peligro para quien la hace también en nuestro entorno. Ejemplos nos sobran.

La única política que revierte en nuestra propia seguridad y libertad es la que se hace en pro del respeto a la libertad y la estabilidad de los pueblos en su conjunto. Cualquier otra consideración acrecienta la perspectiva de mayores males en el futuro. No podremos hablar de auténtica paz si no invertimos hoy en la justicia.

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AGRUPACIÓ TERRITORIAL COMARQUES CENTRALS (ATCC) DEL PARTIT CARLÍ DE CATALUNYA

Barcelona, 19.08.2017

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