El Correo

27/05/2017

El hijo del músico y su madre Casilda, hija del general Varela, participan en el homenaje brindado a su antepasado José María Ampuero por impulsar la cultura y la lengua vascas

Por inesperada, la presencia del cineasta Curro Sánchez Varela, hijo de Paco de Lucía, y de su madre Casilda Varela Ampuero este sábado en Durango causó una gran expectación. Ellos, al igual que otros pocos miembros de la saga familiar Ampuero, no quisieron perdese el homenaje que la villa brindó al carlista José María Ampuero en el centenario de su muerte. La asociación Gerediaga, en colaboración con el Ayuntamiento, agasajaron al que fuera impulsor de la cultura y lengua vasca, promotor de las primeras Euskal Jaiak, alcalde de la villa en 1884 y diputado en 1887. «En estos tiempos que nos olvidamos de todo, me llama la atención que Durango haya recuperado la memoria histórica carlista», comentó agradecida al acto en recuerdo de su bisabuelo.

Su tataranieto Curro Sánchez, un joven campechano que reside en Madrid, también ensalzó el descubrimiento de una placa sobre el tronco de una centenaria secuoya talada hace unos años en el parque de Pinondo, ubicado frente a ‘Etxe Zuri’, residencia familiar de los Ampuero. «Me gusta cómo se fusiona con la naturaleza y me parece muy original y nada ostentoso», comentó el cineasta de 33 años. Pese a estar muy estrechamente ligado a Durango y acudir a la villa siempre que puede, reconoció estar muy al margen de la cultura vasca.

Casilda Varela Ampuero admitió también que ella no llegó a aprender euskera, a pesar de que su madre lo hablara. La infancia de la hija del general Varela, uno de los militares fascistas que dieron el golpe de Estado contra la Segunda República en julio de 1936 e íntimo de Franco, transcurrió en Marruecos, pero todos los años se acercaba a la residencia que aún conservan las tres ramas de los Ampuero.

Su matrimonio con Paco de Lucía le unió aún más si cabe a la villa duranguesa. «Le gustaba mucho componer aquí. Le parecía un lugar muy tranquilo para la creación». Tanto Casilda como Curro recordaban la figura del músico con su guitarra en el mirador con vistas al jardín, «con aquellas centenarias secuoyas que probablemente plantaría el abuelo», señalaban. Su hijo añadió que «sus dos mejores discos los compuso aquí». Se refería en concreto a ‘Siroco’, grabado en 1987, y a ‘Zyryab’, que vio la luz dos años después. Recordaba también con un inmeso cariño que su padre era un «loco de la gastronomía vasca. Le encantaban las alubias blancas y el arroz con leche que prepara Inés», en referencia a la mujer que aún hoy en día se encarga de atender la residencia de los Ampuero.

En el acto, Casilda puso interés por las danzas vascas que interpretaron varios grupos de la villa y animó a su hijo a que sacara algunas fotografías. Reconoció que le encantaría que alguno de sus cuatro nietos aprendiera a bailar el folklore que impulsó su abuelo en 1986. Los pequeños vienen junto a sus dos hijas, Casilda y Lucía, en el verano. «Nuestra unión con Durango es muy fuerte, aquí tenemos nuestros amigos, que no quisieron perderse la entrega del Goya que le dieron a mi hijo Curro en 1995».

«’La jefa’ me animó a acudir»

A través de los medios de comunicación y de sus amistades en Durango es como Casilda tuvo noticias del homenaje a su bisabuelo y, bajo ningún concepto, quiso perderselo. «’La jefa’ me animó a acudir», reconocía de forma cariñosa Curro, director de la productora de documentales Ziggurat, que acudió acompañado de su novia. Entre los familiares presentes también se encontraba Viridiana Verdé. Ella, a pesar de residir en Getxo, tampoco conoce la lengua vasca que con tanto ahínco defendió su antepasado. «En mi época el euskera no se enseñaba ni en los colegios, tampoco hoy en día es muy habitual que la gente hable euskera por la calle en Getxo», reconocía a sus 52 años.

La presidenta de Gerediaga, Nerea Mujika, destacó que el acto de este sábado de poner en valor la labor que Jose María realizó por la lengua vasca y que muchos durangueses aún desconocen. Y agradeció de forma especial la presencia de los familiares del impulsor de las Euskal Jaiak, que se desarrollarán en Durango hasta el 17 de junio.

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