Salgai Encartaciones/Enkarterriak

Marzo de 2017. Nº 216, p. 13.

Javi de la Colina

El general Concha almorzó en la casa de Nazario Inchaurrondo del barrio soportano de Las Muñecas y continúo desconcertando a Elio. El día 29 de abril las tropas del marqués de Duero amagaron por varios sitios al tiempo. Continúo el fuego sobre la línea de Abanto.

Una vez traspasada la línea de Las Muñecas, el teniente general Manuel de la Concha se dirigió hacia Montellano con la intención de tomar posiciones para atacar Galdames, en medio de la niebla y la lluvia se avanzó sobre este valle por el Ventorro, en dirección a San Pedro de Galdames.

El general carlista Elio, por su parte, abandonó Sopuerta y se replegó a Galdames y luego a Gueñes por el alto de Umaran.

En el barrio de Akendibar, el coronel Solana pidió refuerzos a Elio que no vinieron, y con cuatro simples compañías sostuvo el combate en unión del 4º batallón de Castilla por espacio de ocho horas. Exhausto, sin munición y en grave inferioridad, hubo de abandonar sus posiciones ante la fuerza del número de sus contrarios.

Por el lado de la ermita de San Roque, subió por vaguada de Arallaga la gruesa columna mandada por el general Laserna para alcanzar el pico La Cruz, tomando, no sin gran esfuerzo y con pérdida de más de 200 hombres, las alturas que se hallan a 802 metros sobre el nivel del mar y que fueron valientemente defendidas por el batallón mandado por el coronel Solana.

El general Martínez Campos intervino en esta acción y al filo de las doce de la noche los carlistas se replegaron hacia Sodupe. Entretanto, Elio había ordenado el repliegue inmediato de Dorregaray desde Abanto para no ser cortado en su camino por Concha. Este fue pisando los talones a los carlistas por Alonsotegi, tomando el puente del diablo y abriendo, por Castresana, el camino para levantar el sitio de Bilbao, en la noche del 1 de mayo.

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