Queridos Carlistas:

Mi tarea de Embajador cerca de la Santa Sede, me impide en contra de mi ardiente deseo, estar a vuestro lado en esta triple efeméride, tan tremendamente significativa para el Carlismo.

Tengo siempre ante los ojos, el ejemplo de mi Abuelo, el ejemplo de mi Padre, su total compromiso con el Carlismo, con su Tradición, con su dinámica audaz y renovadora en todos los campos de la Libertad.

Aunque seamos aparentemente pocos, aquello por lo cual luchamos se levanta como una gran necesidad en el momento actual, y puede, en un futuro próximo, crecer y responder a las problemáticas del futuro.

Por esto os pido celebrar estas efemérides en la alegría y con la resolución de una militancia más activa que nunca.

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