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El pasado 5 de mayo Ramón Massó, ex-profesor de la Universidad Autónoma de Barcelona y especialista en “marketing” político, clausuró el ciclo de conferencias celebrado en el Museo del Carlismo de Estella/Lizarra con motivo de la exposición “Montejurra. La Montaña Sagrada”. En total han sido cinco conferencias que desde muy diferentes puntos de vista han abordado el tema central de esta muestra temporal, abierta desde el 29 de noviembre hasta el 7 de mayo.

En el caso de Ramón Massó, la participación de este antiguo dirigente de la Agrupación de Estudiantes Tradicionalistas (AET) tuvo especial significación ya que justo ese día, el 5 de mayo del año en curso, se cumplían exactamente 60 años de la presentación pública de Carlos Hugo de Borbón-Parma en la cima de Montejurra, un trascendental acontecimiento del que Massó fue uno de los principales impulsores.

Autor de varios libros sobre la preparación de campañas electorales durante la “Transición”, Massó recordó en su intervención, titulada “La inesperada proclama de Carlos Hugo en Montejurra 1957”, cómo fueron unas declaraciones despectivas de Franco hacia el Carlismo las que en 1955 desencadenarían lo que después se ha conocido como la “Operación Carlos Hugo”, es decir la llegada del primogénito de los Borbón-Parma a España con el objetivo de ponerse al frente del Carlismo para movilizar sus bases populares, reactivar su estructura organizativa y modernizar sus planteamientos políticos.

Recordó, en este sentido, algunos detalles de los cinco meses de preparación clandestina de Carlos Hugo así como de la elaboración del discurso que debía pronunciar, destacando las grandes posibilidades que para el trabajo político tiene contar, como ocurrió entonces, con pequeños grupos de activistas siempre que tengan claros los objetivos a conseguir.

Solo unos días antes, el 21 de abril, había pronunciado su conferencia “El Montejurra carlista: mito y realidad” Francisco Javier Caspistegui, profesor de Historia Contemporánea de la Universidad de Navarra, que centró su intervención sobre los procesos de creación de “montañas sagradas” en diversas culturas del mundo. En el caso de Montejurra, Caspistegui suministró algunos datos nuevos y relevantes sobre las primeras convocatorias de la principal concentración política del Carlismo. Por ejemplo, mencionó informes oficiales sobre lo ocurrido en septiembre de 1942, cuando la Hermandad de Caballeros Voluntarios de la Cruz convocó su propio acto de Montejurra, distinto al que organizaban en mayo quienes entonces colaboraban con el régimen franquista. Según afirmó, después del atentado de Begoña, en agosto de ese mismo año, el Gobierno comunicó órdenes expresas para que se prohibiera la llegada de autobuses, trenes e incluso vehículos privados a Montejurra desde las provincias colindantes, dedicándose las unidades de la Guardia Civil desplazadas a Estella/Lizarra a retirar las boinas rojas que llevaban los asistentes al acto y a dejar constancia de los gritos de “¡Viva el Rey!” que se daban, pues eran considerados como subversivos.

Josu Chueca, también profesor de Historia Contemporánea pero de la Universidad del País Vasco, se encargó de la conferencia “Nación y nacionalidades en el carlismo: 1931-1978”, programada para el 24 de marzo, en la cual realizó un repaso por la evolución seguida por el Carlismo en torno al concepto de nacionalidad histórica, pasando de la defensa de los derechos forales, durante la II República, a reivindicar el derecho de autodeterminación, durante la “Transición”.

Por su parte, el antropólogo irlandés y profesor en Oxford Jeremy MacClancy se trasladó a Estella/Lizarra el 17 de febrero para hablar de su experiencia, bajo el título de “El carlismo rural”, en la villa de Cirauqui, mientras desarrollaba una investigación sobre la presencia del carlismo en Navarra. Aquel estudio, llamado The decline of Carlism (El declive del Carlismo) fue publicado en inglés pero aún no ha sido traducido al castellano. En su intervención, MacClancy disertaría sobre el papel central de la cultura católica en la implantación del Carlismo en la Navarra rural así como en las motivaciones del Requeté para sublevarse contra la II República.

Este ciclo de conferencias fue abierto por el historiador Manuel Martorell el 20 de enero con la conferencia “La evolución del carlismo a través de la revista Montejurra”, en la que presentó un amplio análisis de los contenidos de sus páginas, del diseño de las portadas y de la línea editorial a lo largo de sus dos etapas: 1960-1964 y 1964-1971.

Martorell explicó como la ya mítica publicación, que inició su andadura como un boletín clandestino de la Juventud Carlista de Navarra, se convertiría en una revista legal, actuando como portavoz oficioso del Partido Carlista, hasta que el Gobierno decidió clausurarla.

Además también expondría como el enfoque de Montejurra en temas como la interpretación de la Guerra Civil fue variando a lo largo del tiempo, mientras iba emergiendo y consolidándose una corriente progresista profundamente identificada tanto con el Concilio Vaticano II como con la Familia Borbón-Parma.

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