Queridos Carlistas:

Hace 40 años Montejurra se celebró en Javier, pues el Régimen de entonces nos impidió ir a nuestro Monte.

Hace 40 años nos dejó Don Javier. Recuerdo la intensa emoción del momento, ausente de desesperación por la pérdida de un Padre, porque el Padre de Todos, el Padre de la Esperanza, seguía y sigue con nosotros. Ese fue el legado de Don Javier. Su profunda vivencia de nuestra herencia espiritual cristiana.

España se está recuperando. ¡¡Bendito sea!! Pero no está cambiando.

Europa se está recuperando. ¡¡Bendito sea!! Pero no está cambiando.

Mucha gente en España y en Europa desea un cambio en lo económico, en lo político y en lo moral. Pero desearlo y quererlo es distinto. Son las quejas las que acompañan el deseo, mientras que para querer, hace falta militancia.

Nosotros tenemos un tesoro que no sabemos valorar. Un pueblo militante desde hace casi dos siglos, militante a su modo, pero militante, que es capaz, desde la pluralidad de las clases sociales, de las comunidades territoriales, y de las querencias filosóficas, de buscar ese cambio, de formular ese cambio en lo moral, en lo político y en lo económico.

Nuestra «autogestión» expresa esta formulación: la acción política desde la base de la sociedad, la rigurosa proximidad entre los electores y los elegidos, el federalismo de los pueblos.

Montejurra es el lugar que por su historia, dolorosa y gloriosa, nos permite repetir con nuestro poeta:

Cuando la parra no quiere dar vino

Y cuando la tierra no quiere dar pan

Sigue dando frutos para el Rey Carlos.

Estos frutos son más cercanos hoy que entonces. Se está acercando el tiempo de la recogida.

Feliciano. Has sido y eres un gran militante carlista. Has sido y eres un gran amigo. Has sido y siempre serás un Alcalde ejemplar.

Esto para nosotros es muy importante. Nuestra propuesta democrática estructura el poder desde el pueblo, y el primer escalón de la representación popular es precisamente el Alcalde.

En 1808 el Alcalde fue el gran actor de la lucha contra el invasor francés; y también en el siglo XIX, el gran actor de la oposición popular contra los atropellos del Régimen, llamado liberal, de esa época. Hoy, los que te rodeamos, te decimos: ¡!Bravo¡¡, sigue con nosotros, como militante, como amigo, como siempre.

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