Un año más contra viento y marea nos encontramos ante la sombra de esta Montaña de la Libertad, de muchas luchas, de exigencia de justicia para TODOS.

80 años después del Decreto de Unificación y de la primera expulsión de Don Javier.

60 años después de la primera vez que vino Don Carlos Hugo a este Monte.

40 años después de que no nos dejaron celebrar nuestros actos en Montejurra.

40 años después de la muerte en el destierro de nuestro querido y viejo Rey Don Javier.

40 años después de la firma por el Gobierno de Adolfo Suárez de los Derechos Humanos en la ONU.

40 años después de la legalización de los partidos políticos pero no del nuestro.

40 años después de la toma de la Diputación de Navarra por la militancia carlista.

40 años después de las elecciones a Cortes Constituyentes.

Pues si, compañeros, contra todo pronostico continuamos en la lucha por las Libertades para TODOS, a pesar de que nos ametrallen y nos silencien lo mismo desde la derecha que desde la izquierda.

Es una realidad que esta sociedad está muy enferma. Hay una descomposición política, sindical, social y hasta familiar que nos debería hacer pensar. Estamos caminando hacia la destrucción del Planeta pero preferimos seguir mirando hacia otro lado.

Es fundamental un giro de 180 grados. Esta sociedad no nos sirve ni nos representa. Tenemos que avanzar en otra dirección más humana y solidaria.

No podemos permitir el seguir teniendo una clase política de tercera o cuarta categoría, ni que sea una fábrica de chorizos en serie.

Un sistema electoral con las cartas marcadas desde hace 40 años, que no admite las listas abiertas porque determinados poderes tienen miedo a la libertad.

Un PODEMOS que parecía aire fresco, pero al que le sobra prepotencia y soberbia mientras le falta humildad. Así no se va a ninguna parte.

Unos nacionalismos a los que la solidaridad de los Pueblos y de las Personas se les olvida. Las fronteras y los muros no son el camino, sino la solidaridad y los fueros.

El Federalismo es la mejor solución para la convivencia entre los diferentes Pueblos de Las Españas. Señores Carles Puigdemont, Arnaldo Otegi e Iñigo Urkullu, esa es la dirección que debemos tomar.

También, compañeros, voy a censurar a los gobernantes de nuestra tierra, porque también ellos tienen miedo a la libertad.

Dos ejemplos muy claros que hemos vivido muy de cerca nos demuestran la escasa calidad democrática que tienen tanto en el Ayuntamiento de Estella como en el Gobierno de Navarra.

En el primer caso nos permitieron la exposición de Montejurra 76 en la Casa de Cultura. Y cual es nuestra sorpresa e indignación que días después de la inauguración de la exposición, el muy democrático Ayuntamiento ordenó retirar unos carteles que planteaban lo siguientes:

¿Quién los armó? ¿Por qué? ¿Para qué?

¿Por qué no se legalizo al Partido Carlista? ¿PSOE, PCE y PNV a cambio de qué?

Indignante, compañeros.

El segundo caso es la continuación de todo esto pero en el Parlamento de Navarra, ya que la misma exposición no ha sido permitida después de que se dieran todos los pasos necesarios.

Ese mismo Parlamento que exigió la desclasificación de los documentos sobre Montejurra y luego, para nuestra sorpresa, no nos deja instalar la exposición. Esto tiene un nombre: hipocresía. No os merecéis los votos que tenéis.

Antes de acabar quiero hacer una llamada a la reflexión desde mi humilde puesto y con la experiencia de haber luchado contra el fascismo desde la escuela.

Mientras la derecha se encuentra muy cómoda y controla todos los resortes del Poder, si le hiciera falta ahí tiene también a la ultraderecha que avanza por toda Europa sin ningún freno.

Unos se mantienen y otros avanzan por la incapacidad de los partidos de izquierda para construir una alternativa plural y eficaz que aglutine a todas las fuerzas progresistas. Y así nos va…

Compañeros.

¡Viva Montejurra!

¡Viva el Partido Carlista!

¡Viva Don Carlos!

¡Gora Euskal Herria!

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