Naiz

03/04/2017

Patxi Ventura

¿Pero que es realmente lo que quieren los Sres. del Ateneo Basilio Lacort además de injuriar y provocar de forma chulesca e irracional…? ¿A donde quieren llegar?

Lo cierto es que el Museo del Carlismo fue creado con fondos cedidos gratuitamente en su mayor parte por el Partido Carlista para su exposición y que desde antes de su inauguración ya reclamabamos que la orientación y dirección del mismo fuera estrictamente aséptica y alejada de cualquier tendenciosidad política, sin que esto hasta ahora haya sido posible, motivando nuestras continuas quejas al respecto. Surgió esta serie de artículos reiterando ante el Parlamento esa revisión no conseguida solicitando una dirección y un comité científico transversal para que sus contenidos lejos de cualquier sectarismo político se atuvieran solo a la mas amplia verdad histórica contrastada y a las últimas investigaciones académicas al respecto, ampliando su cobertura hasta nuestros días.

Contestaron Vds. refiriéndose  a la necesidad de que se hicieran constar en el mismo las responsabilidades en ejecuciones y crímenes durante la última guerra civil, a lo que les contestamos que las mismas habían sido prohibidas incluso públicamente por nuestra organización, pero que nos parecía bien, siempre que fueran debidamente demostradas y documentadas y que se hiciera junto a las que de igual modo demostráramos que se habían hecho contra nosotros en el mismo periodo, pero esto ya no les gusto y lo tacharon de una maniobra negacionista.

«Los carlistas, soldados, hijos, nietos y biznietos de soldados, no ven enemigos más que en el campo de batalla. Por consiguiente, ningún movilizado, voluntario ni afiliado a nuestra inmortal comunión, debe ejercer actos de violencia y evitar que ante ellos se cometan. Para nosotros no existen más actos de represalia lícita que los que la autoridad militar, siempre justa y ponderada, se crea en el deber de ordenar. Joaquín Baleztena. 24 de julio de 1936» (Publicado en la portada de “El Pensamiento Navarro”).

Se referían Vds. a su oposición a que formaran parte del consejo asesor negacionistas confesos, cosa que compartimos absolutamente, aunque ello, así como el reconocimiento de que fue un gravísimo error nuestra participación en el golpe del 36, lo interpretaron Vds. como «un lloriqueo», y nada más lejos de la realidad, pues si no lo hicimos ante los ejércitos liberales ni ante Franco, aunque en ello nos fuera la libertad o la vida, comprenderán que no lo vamos a hacer ahora ante los miembros del Ateneo Lacort.

Después dijeron Vds. que si queríamos un museo que nos lo pagáramos, olvidando que el Museo ya existe y que por decisión democrática y unánime del Parlamento de Navarra es de todos los navarros (24.04.97). Sí, también con la aquiescencia de Ezker batua / Batzarre (Sra. Arboniés Bermejo: «La posición de nuestro grupo es favorable al acuerdo de la moción presentada por el Grupo Convergencia de Demócratas de Navarra. Consideramos que los recuerdos históricos relacionados con el carlismo existentes en nuestra Comunidad, dispersados entre los propietarios actuales de dichos recuerdos, deben estar conservados y expuestos en un museo o emplazamiento adecuado por ser material ligado a la historia reciente de Navarra, y a la vez esperamos que sirva de impulso para un centro de estudios con la amplitud suficiente para recoger los demás acontecimientos del siglo XIX. Gracias.» D.S. del Parlamento de Navarra / Núm. 36 Sesión núm. 28 / 24 de abril de 1997, pag 53).

Despues en sus vitriólicas, repetitivas e inacabables divagaciones, definen al Carlismo como un esperpento que nace exclusivamente para defender la figura del Rey absoluto frente a sus maravillosos liberales que aunque igualmente monárquicos e impuestos por espadones militares asumían su limitación parlamentaria, eso si! tras acabar con los fueros. Queriendo desconocer que el dilema real, entonces, se planteaba, entre el Rey que se sometia, limitaba y juraba fueros y el/la que los abolía.

Pretenden ciegamente Vds. responsabilizar al carlismo del golpe del 36, de la guerra y de todos los crímenes cometidos, ocultando o negando con obstinación  los de sus «liberales» y los mayoritarios y mas que demostrados llevados a cabo por los fascistas, aunque ya nadie en su sano juicio llegue a dudarlo.

En cuanto a la II República, la recibimos con Don Jaime a la cabeza con alegría y esperanza hasta que fue desbordada por los extremismos y protestada hasta por los republicanos moderados, llegando los socialistas a intentar el golpe del 34, reprimido sangrientamente por la República, no por los carlistas. Despues vino el desorden generalizado, la inseguridad civil y religiosa que bien financiada, explotada y publicitada por la verdadera derecha liberal, nos condujo al golpe. Se pensaba en un golpe, como tantos otros que se venían dando en el ultimo siglo, la mayoría liberales, que drásticamente y  en el menor tiempo se hiciera con el poder y restituyera el orden, pero las cosas no fueron así y los que si controlaban el poder tenían otros planes (como Vds. incoherentemente reconocen en su última respuesta).

El felón Fernando VII, ya venia siendo protestado desde que acabó con los Fueros a cambio de las libertades formales (entonces solo un trozo de papel). No, lo que los pueblos carlistas querían era que se aseguraran sus Fueros y su soberanía y de haberlo conseguido hubieran recibido felices la promesa adicional de las formales, pero el objetivo de los liberales no era otro que acabar con los Fueros, con los Pueblos, con la plurinacionalidad para construir su manejable y aborregada masa amorfa y desarraigada y su gran Estado centralista y militarista.

Hablan Vds. de la inquina de la Iglesia y los catolicos contra el libre pensamiento, ¡que descaro!, y ¿qué es lo que predicaban, mejor vomitaban entonces, los librepensadores de la Iglesia y los creyentes? Nuestra posición religiosa fue la que entonces mantenía la Iglesia y avanzó tal como esta lo hizo. Y no vamos a decir que vista con ojos de hoy podamos aplaudir la posición de la Iglesia institucional entonces, pues ni ella misma lo hace, pero tampoco las barbaridades que contra ella se hicieron en toda España y especialmente en Barcelona, etc. con las miles de personas religiosas o no que fueron torturadas y asesinadas salvaje e impunemente y eso sí que fue el caldo de cultivo contra la República, esas si fueron  las causas que dieron nombre a «la cruzada».

Nuestra participación en aquel golpe militar, digan Vds. lo que quieran, fue entonces ya un previsible y gravísimo error dada la condición de sus directores, y mucho mas a la vista de sus resultados, pues ni pretendíamos una guerra larga y de exterminio, ni queríamos una dictadura fascista como realmente fue. Y era lo esperable de quienes habían sido nuestros verdugos durante un siglo y quizás por eso muchos carlistas de base y directivos como Tomas Caylà (es verdad que la mayoría no navarros), se oponían al mismo y por eso la dirección navarra (El  traidor y alfonsino Rodezno) forzó la entrada en el golpe y luego colaboró con Franco y después reconoció al abuelo del Rey que Vds. junto a otros liberales y fascistas nos impusieron en 1976.

De cualquier forma, fue un error muy caro que pagaron con su vida miles de requetes en el frente y en su casa sus familias, igual que sus opositores y que pese a ello solo sirvió para que se nos responsabilice no solo de nuestros errores, como sería lógico, sino de todos los crímenes que mayoritariamente otros cometieron. Son muchos los testimonios en Euskadi y Catalunya, también en Navarra, de izquierdistas que salvaron sus vidas gracias a la ayuda de carlistas (ocultándolos en sus casas, ayudándoles a pasar la frontera, etc.) pero eso por lo visto carece de interés para los maestros.

Primero decían que nunca habíamos reconocido nuestras responsabilidades, aunque el Partido Carlista viene haciéndolo en su justa dimensión hace mucho, y nosotros lo hemos vuelto a hacer en estos diálogos, aunque a Vds. nunca los hayamos visto hacer lo propio con los miles de asesinados por sus correligionarios por el solo hecho de ser carlistas o católicos. Y como eso ya resulta innegable, ahora dicen que no es suficiente y que es una burla. ¿Pero bueno, Vds. que es lo que quieren? ¿Qué tipo de dialogo y de democracia es la que buscan?

Nosotros no diluimos nada, simplemente asumimos lo que realmente nos corresponde siempre que los contrarios hagan lo mismo con lo suyo que no es menos, aunque ello no haga menores nuestros errores. Dicen que nos situamos como víctimas y fueron miles los muertos en el frente, pero también miles los asesinados en la retaguardia republicana, en las checas, o ¿es que esos por no llevar el mandil o no morir en Navarra no los consideran asesinatos?

Las guerras carlistas del XIX fueron guerras de hambre y defensa nacional frente a un Estado burgues e imperialista que acababa con la plurinacionalidad y la autogestión (pobre y muy limitada, pero autogestión) existente en el campo rural hasta entonces.

Dicen que fuimos parte primordial de la sublevación y del fascismo, queriendo negar lo innegable y sobre todo exculpar a los verdaderos responsables los fascistas que además de serlo se ufanaban en proclamarlo.

Citan el viaje a Italia de Renovacion española y la Comunión Tradicionalista a pedir ayuda para acabar con la Republica, ante el avance del frente popular que de igual forma quería acabar con ella para imponer la dictadura del proletariado y es necesario precisar que con Renovacion española y con la Comunión Tradicionalista el Partido Carlista propiamente dicho nunca se pudo identificar. Cabe recordar que la citada Comunion Tradicionalista fue un engendro de Don Alfonso Carlos a la muerte de Don Jaime, por el que integristas, alfonsinos y tradicionalistas coparon la dirección del Partido Carlista desdibujando el ideario del verdadero carlismo popular.

Dicen que en Navarra no hubo frente de guerra, pero es que en Barcelona, Valencia, y algunas partes de Andalucia, etc. tampoco hasta ultima hora y fueron miles los asesinados y torturados en esas zonas republicanas.

La causa general, fue una causa franquista, no carlista, pero ahí está con todo detalle para que, si se puede, se desmienta. Hablan de recuento de muertos y de procesos judiciales «contra el rojerío que el carlismo reprimió» y siguen mintiendo pues el Partido Carlista estaba ilegalizado y reprimido desde 1937 y los que Vds. tienen como carlistas, solo eran traidores colaboracionistas expulsados de nuestro Partido, por muy altos cargos que hubieran ostentado (personajes todos ellos que públicamente reconocieron a Alfonso XIII).

Sobre la elaboración de listados de muertos por «sus huestes militares, carlistas y falangistas» dicen Vds. (como si la jefatura fuera del carlismo cuando Don Javier y Fal estaban desterrados y nuestras unidades descabezadas y dirigidas por estampillados del Movimiento) hay que volver a repetir que el carlismo nada tenía que ver, pues estaba ilegalizado y suplantado por el movimiento que lo único que tenia de carlista eran las boinas, la bandera y algún traidor colaboracionista.

En su desvarío sideral dicen que conocíamos y conocemos los nombres, lugar de enterramiento y los autores de los muertos en el frente y en la retaguardia, así como que somos responsables de que no se castigaran debidamente. Y es obvio que están confundiendo interesadamente el «movimiento» con el Partido Carlista que nada tenía que ver con él, de modo que mal podíamos informar a nadie y los pocos casos de afiliados que pudieron estar implicados en algún caso criminal es de suponer que no tuvieran la mínima intención en declararlo, ni al partido ni a nadie pues se había prohibido taxativamente y ello hubiera supuesto la expulsión inmediata.

En cuanto a la relación de victimas de asesinados carlistas no existen por que las hayan facilitado Vds. ni sus aliados, por cierto miles de crimenes en la zona republicana por los que Vds. no han mostrado en ningún momento arrepentimiento ni han pedido ese perdón que solo exigen a los demás.

Nos parece una barbaridad el seguir tratando un asunto tan serio y doloroso de esta manera tan zafia como la plantean Vds. Todos debieramos estar de acuerdo en condenar la miseria y la ignorancia que fueron el caldo de cultivo de comportamientos tan salvajes por una y otra parte y reconocer que cuando la injusticia social llega a determinados límites y no se respetan los DDHHCCPP ni se atiende a las razones del contrario, a veces no se deja otra salida que la siempre condenable violencia.

Pero vemos que Vds. se ven superados por un odio y una impotencia que les ciega, pues los carlistas ni lloriqueamos, ni lo hemos hecho nunca, ni pretendemos ningún atenuante a nuestra participación en el golpe o de los crímenes que de algún militante se puedan demostrar ya que la organización decretó la prohibición de los mismos. Asumimos los hechos como realmente fueron desgraciadamente y pese a que no era esa nuestra intención, y no como Vds. empírica y venenosamente nos quieren adjudicar.

Y es que igual dicen, en un mismo escrito, que éramos un muerto viviente objeto de todas las burlas por que no pintabamos para nada, como nos atribuyen la jefatura de las fuerzas fascistas y militares golpistas y la responsabilidad de todo lo ocurrido, y así cualquiera puede entender que es imposible el dialogo.

Como todos los seres humanos no cegados por el rencor y el odio, como parece ser les ocurre a Vds., sentimos de todo corazón, lo mucho que han sufrido las victimas, todas las victimas, de un bando y otro por igual y especialmente las de los inocentes y también las de los vencidos pues nosotros mejor que nadie sabemos, por la experiencia de tres guerras perdidas y una cuarta en que ganando perdimos, lo que eso supone.

Dicen Vds.: «Todo hubiera quedado en una asonada más condenada al fracaso, de no haber formado parte de una conspiración mucho más amplia, liderada por militares que contaban con el apoyo de la oligarquía económica… y de la Iglesia. Gran derecha procedente en gran parte del liberalismo conservador o del conservadurismo liberal, para más inri. Y estos sí sabían lo que querían y con qué apoyos internacionales podían contar» reconociendo explícitamente aunque con el solo afán de ridiculizarnos, que sus maravillosos liberales, fueron quienes realmente financiaron y gestaron el golpe y su posterior desarrollo. A confesión de parte relevo de pruebas.

Federico Krutwig (1963): «No era extraño que los verdaderos carlistas fuesen defensores de la lengua vasca y de la tradición del pueblo vasco aunque los liberales quisieron presentar a los carlistas como retrógrados no se trataba de otra cosa que las armas propagandísticas esgrimidas por una clase burguesa desnacionalizada y descastada, corrompida por un liberalismo opresor» (…) En el prólogo de “Vasconia” de 1962

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