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Intervención de Don Javier de Borbón Parma grabada en 1977, año de su fallecimiento, para el disco Hablan los Partidos. Volumen 6. Partido Carlista, LP Vinilo (Nevada, 1977).

Una larga vida dedicada a la política, cuando alcanza la cota de los 87 años como la mía, puede marcar una perspectiva muy amplia y a su vez muy varia. Desde esta edad y con esta experiencia se puede apreciar con mayor objetividad el discurrir del Carlismo y su evolución.

La participación del Carlismo en las luchas del pueblo por alcanzar sus libertades ha sido promovida, por diversas razones, y en circunstancias distintas, pero siempre existió una razón para que el Carlismo se pronunciase. Aunque posteriormente se pueda apreciar una supuesta contradicción, lo importante es el responder a las exigencias de libertad y democracia que, en cada momento, plantea el pueblo. En esta búsqueda se fundamenta una democracia del pueblo y se plasman las condiciones de su participación y su lucha.

Desde muy joven mi padre, general del Ejército de Carlos VII, me hacía observar las razones por las que luchaban los carlistas en defensa de los valores religiosos y de las libertades forales, así como la responsabilidad que mi familia tenía contraída en esta lucha.

En toda mi larga vida, a pesar de los muchos y graves obstáculos, creo haber cumplido con los compromisos adquiridos de continuar y llevar a cabo la evolución del Carlismo hacia las metas que el pueblo anhela.

Hoy, en esta última etapa política de mi vida, he depositado la responsabilidad en manos de mi hijo Carlos Hugo (*), para que responda a unas nuevas exigencias del pueblo con un planteamiento de socialismo plural y autogestión global dentro del marco de un Estado Federal.

Ahora, aunque ya no ocupe este puesto de responsabilidad, sigo siendo un soldado más, un luchador de la libertad, junto a los carlistas, y junto a mi hijo Carlos Hugo.

(*) En febrero de 1972, tras sufrir un grave accidente de tráfico, concede plenos poderes a su hijo Carlos Hugo, para dirigir el Partido Carlista, y el 20 de abril de 1975 abdica en él sus derechos dinásticos. Dos años después fallece, en la ciudad de Coira, Suiza, cantón de Graubüden, a los 87 años.

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