museodelcarlismo

Manuel Martorell

Tk, nº 23, 2011, pp. 21-28.

La participación en este congreso celebrado en Madrid me permitió constatar lo extendidas que estaban, incluso entre los historiadores, algunas simplificaciones sobre el carlismo y que todavía no se tenían en cuenta las recientes aportaciones historiográficas volviéndolo a estudiar como un fenómeno sociopolítico de gran complejidad cultural y antropológica. Lamentablemente, cuando abrió sus puertas en Estella el Museo del Carlismo, pude comprobar que este esquematismo se reflejaba también en su apuesta museográfica. Su exposición principal y permanente aparecía encorsetada, al principio y al final, por simplificaciones que no estaban a la altura de los avances académicos en la materia. En el comienzo de la muestra, al explicar sus orígenes, el carlismo queda reducido de forma tópica a una reacción absolutista y contrarrevolucionaria sin tener en cuenta sus vínculos con aquellos sectores que, oponiéndose al proyecto político de la burguesía a comienzos del siglo XIX, pretendían salvar los valores democráticos que los derechos forales constituían en el Antiguo Régimen*. Verdadera consternación provocaba que esa exposición central acabara con la tajante afirmación de que el carlismo se había integrado en la Falange, algo que no se corresponde con la realidad de lo ocurrido en torno al Decreto de Unificación, según las últimas investigaciones.

De la misma forma, me resultó incomprensible el rechazo por la Red de Bibliotecas de Navarra de dos obras que intentaban precisamente ampliar la visión historiográfica sobre este complejo fenómeno político. Una de ellas —Andanzas de un carlista del siglo XX— explicaba la evolución del legitimismo desde la experiencia personal de uno de sus principales protagonistas en Navarra. La otra —Muthiko Alaiak. 75 años de nuestra Historia— reflejaba la primera y más importante experiencia de una asociación surgida en los años 30 con la expresa finalidad de promover y difundir la cultura vasca en Navarra al margen de presupuestos nacionalistas.

*Se notaba, por ejemplo, la falta de referencias a las diferentes posiciones en esta materia durante los debates previos a la Constitución de 1812 en Cádiz, en concreto las divergencias del sector centrista liderado por Melchor Gaspar de Jovellanos o las posturas regionalistas mantenidas por el Barón de Eroles dentro de la insurrección realista.

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