Diario de Noticias (Navarra)

21/01/2017

(En relación al artículo de este militante de Batzarre, organización integrada en la coalición Izquierda-Ezkerra (I-E), desde Espacio Legitimista Carlista queremos añadir, a lo ya manifestado los últimos días en relación tanto al panfleto titulado “Polifonía del negacionismo carlista” como a la moción parlamentaria de I-E, las siguientes observaciones:

1- Los carlistas no tenemos ningún problema en que en el Museo se explique la participación carlista en la actividad represiva del bando sublevado. Pero una verdadera “memoria transversal” implicaría recoger también la represión sufrida por los carlistas tanto por el bando republicano -empezando por todos los asesinados en Cataluña y en el País Valenciano- como también dentro del mismo bando sublevado.

2- Una memoria trasversal no ha de limitarse únicamente a la trágica Guerra Civil de 1936-1939. I-E no tiene ningún interés en las múltiples carencias del Museo del Carlismo tanto en la historia anterior como posterior a esa contienda bélica

3- Vincular el carlismo a la represión franquista de la posguerra es faltar a la verdad histórica e insultar la memoria de todos los carlistas que sufrieron la represión del régimen durante esos años. Los excarlistas que reconocieron como Rey a Don Juan de Borbón y que ocuparon cargos en el partido único, como fue el caso del nefasto Conde de Rodezno, no tenían ya nada que ver con el Carlismo desde su expulsión en 1937, por Don Javier de Borbón Parma, de la entonces denominada Comunión Tradicionalista.

4- Plantear la existencia de “tres años de represión carlista” es igualmente faltar a la verdad histórica e insultar la memoria de todos los carlistas que desde el 19 de Abril de 1937 se enfrentaron al engendro fascista de FET de las JONS, sufriendo represión por ello. Tampoco hay que olvidar que el arrinconamiento del Carlismo dentro del bando sublevado es anterior al Decreto de Unificación, teniendo como hitos fundamentales la prohibición de la Academia de Oficiales del Requeté, el Decreto de militarización de las milicias y el destierro de Manuel Fal Conde.

5- Es más que evidente la mala voluntad de I-E, que comparte con UPN la misma plantilla francojuanista “de boina roja y camisa azul”, y por tanto la misma pretensión de borrar de la Historia la lucha antifranquista y evolución ideológica del Partido Carlista.

6- Sobre la afirmación del autor de que “no se puede presentar al carlismo solo como víctima o como movimiento popular de disidencia social”, dada cual es la realidad de la exposición permanente del Museo, solo podemos pensar tres cosas: que escribe sobre lo que no conoce, que prioriza una ambición de protagonismo político sobre la honestidad intelectual, o ambas cosas a la vez.

7- Izquierda-Ezkerra ha tenido seis largos años para protestar por la presencia de la CTC en el Museo. Sin embargo, lo hace ahora. Justo después de la apertura de la exposición temporal “Montejurra. La montaña sagrada”, la primera gran excepción al esquema francojuanista. Deberían explicar sus verdadera motivaciones, que mucho nos tememos que no tienen nada que ver con una causa tan digna y merecedora de todo respeto como es la de Justicia, la Verdad y la Reparación para las Víctimas de la represión del bando sublevado.

8- Con anterioridad a la proclamación, el 1 de octubre de 1936, de Francisco Franco como Jefe del Gobierno por una Junta de Generales, en la que no estaban todos representados, no es correcto hablar de “franquismo”.)

Joseba Eceolaza

El concepto de memoria transversal implica que todos los niveles y acciones institucionales del Gobierno de Navarra deben tener una coherencia y coordinación basado en el respeto al espíritu y la filosofía de las diferentes leyes que legislan el tema.

El concepto de transversal resulta interesante porque le da sentido a una voluntad legislativa, la de promocionar la memoria histórica, para que las políticas públicas en base a la verdad, la justicia y la reparación no estén aisladas respecto a otras acciones.

Asimismo existe un amplio consenso social y político respecto a la importancia de la memoria como lugar de aprendizaje, al ser un movimiento con un fuerte impulso ético. De hecho, la consejera de Relaciones Institucionales subrayó “el papel que la memoria debe jugar a la hora de construir una sociedad más justa, más ética, que mire al pasado de forma crítica”, afirmación que compartimos sin matices.

La Ley Foral 33/2013, de 26 de noviembre, de reconocimiento y reparación moral de las ciudadanas y ciudadanos navarros asesinados y víctimas de la represión a raíz del golpe militar de 1936 supuso un cambio evidente en el tratamiento de la memoria democrática. Este texto no solo nos obliga a tomar una serie de medidas, sino que nos impulsa a hacerlo desde unos principios y unas bases concretadas tanto en la exposición de motivos como en los diferentes artículos.

El Museo del Carlismo, creado por Orden Foral en 1999 e inaugurado en 2010, no es fiel a los sucesos acaecidos en nuestra tierra durante el golpe de estado franquista. Sabemos que el carlismo es un movimiento que abarca casi 200 años de existencia, conocemos su complejidad y sus impulsos, por eso mismo excluir los tres años de represión carlista y la posterior posguerra supone contravenir una ley foral e ir contra muchas de las medidas que está tomando, acertadamente, la Dirección General de Paz y Convivencia.

El carlismo fue actor imprescindible en la victoria franquista, y sobre todo, fue protagonista de la cruel represión que se desató. Relatar aquí toda la crueldad carlista no viene a cuento por conocida y extensa, pero es obvio que el carlismo apoyó, facilitó y ejecutó miles de fusilamientos, violaciones, robos y cortes de pelo. Esa es una obviedad histórica, no sólo relatada por las propias víctimas, sino también registrada en los propios archivos públicos. De hecho, el sentido de las Juntas de Guerra Carlistas precisamente era el de extender una represión certera y eficaz contra elementos republicanos.

Por lo tanto, excluir y olvidar del contenido del Museo del Carlismo ese periodo trascendental en la historia del carlismo no solo supone una ofensa para las víctimas, que aún hoy viven entre nosotros, sino que supone emitir una imagen idealizada y distorsionada del carlismo. Si queremos estudiar y hacer comprender el carlismo merece la pena tratarlo en toda su extensión.

No se puede presentar al carlismo solo como víctima o como movimiento popular de disidencia social cuando fue el principal responsable de la matanza de cientos de navarros y navarras en 1936. Casa mal, desde todos los puntos de vista, que demos la mano a las víctimas republicanas y seamos tan generosos con los victimarios.

Y en esas actitudes, precisamente, es cuando debemos poner en valor la memoria transversal. No como colofón retórico, sino como actuar sincero y comprometido. El artículo 1.2 de la ley antes mencionada nos invita a hacer las cosas de otra forma ya que concreta: “Asimismo mediante la presente ley foral se pretende facilitar el conocimiento de los hechos acaecidos en Navarra durante el mismo periodo”.

Por lo tanto, resulta una tarea urgente y obligada adecuar el contenido del Museo del Carlismo a los sucesos que tuvieron lugar en esta tierra durante la guerra civil y el franquismo.

Asimismo merece una profunda reflexión la elección de las instituciones y personas que componen el comité asesor del museo. No se trata de jugar a censor ni de actuar desde el rencor o el sectarismo ideológico, sino de adecuar una herramienta consultiva a los principios éticos y democráticos que deben velar en cualquier organismo impulsado por el Gobierno de Navarra. Y la presencia de personas, partidos y asociaciones abierta y públicamente favorables al golpe de estado y la cruzada, que menosprecian continuamente la memoria de las víctimas republicanas no es sino dar por buena una supuesta pluralidad que no cabe en una política sobre la memoria seria. En orden a esa pluralidad, por cierto, resulta extraño que no se escuche la voz de las víctimas.

Por lo tanto, revisar la actitud que hasta ahora ha mantenido el Gobierno de Navarra respecto a esta instalación dará muestras de la sensibilidad con la que tratamos a las víctimas de nuestra historia reciente, porque si en Navarra hubo funcionarios, maestros, concejales y personas de izquierdas asesinadas es porque, entre otros, el carlismo cumplió, desgraciadamente, su cometido.

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