Murió el Comandante Fidel. Unos le lloran y otros le vituperan. ¿Le sobrevivirá el castrismo o habrán un cambio de régimen en Cuba? A Franco le sobrevivió el franquismo, aunque lo del atado y bien atado, se deshilachó con lo que se llamó la transición española. Se dió paso a esto que llaman democracia, los poderes fácticos del viejo sistema conservaron intacto su poder, pero tuvieron que compartirlo, dentro con nuevos protagonistas políticos y fuera con las oligarquías financieras y sus instrumentos  en la Unión Europea y los órganos internacionales que velan por su globalización. Lo peor es que la memoria sectaria, el   miedo y su corolario el odio siguen latentes en la sociedad española.

Y en Cuba, muchos intentan hacernos olvidar el pasado: la Cuba de Batista, el burdel de USA, la tremenda desigualdad y la pobreza dominantes. Frente a ellos, un grupo de jóvenes románticos se alzaron en una guerra de guerrillas desde Sierra Maestra. Con tres figuras al frente: Fidel Castro, Che Guevara y Camilo Cienfuegos. Con la imagen de Martí, el libertador de Cuba contra el colonialismo español, como guía. Llegaron triunfantes a La Habana. En el poder, el romanticismo se tornó en pragmatismo. Surgió el culto a la personalidad, el comandante Fidel como figura indiscutible. Empezó la tarea revolucionaria. Se expropiaron tierras y bienes a los poderosos. Se intentó negociar con los gobernantes de Estados Unidos, pero estos por el influjo- para financiar sus campañas electorales- de los intereses económicos, yanquis y cubanos, que habían sufrido los arrebatos revolucionarios, les cerraron las puertas a cualquier apoyo. Y Fidel se echó en brazos de la Unión Soviética. El castrismo se hizo comunista, en versión caribeña claro.

Los antecedentes anarquistas de Camilo Cienfuegos no podían tolerar esta deriva totalitaria del régimen y se enfrentó a la cúpula del castrismo. Y acabó asesinado, aunque se intentara ocultar las circunstancias de su muerte.

¿Qué juicio podemos hacer del régimen castrista? Podemos reseñar sus notas negativas: el exacerbado a culto a la personalidad de su Comandante; la supresión de las libertades civiles, jurídicas y políticas; la abundancia de presos políticos; la persecución de sus adversarios; la entrega hacia el dominio de la Unión Soviética que alcanzó su deriva máxima con la instalación en Cuba de misiles con cabeza atómica que estuvo a punto de estuvo a punto de desencadenar una guerra nuclear.

Pero sería injusto silenciar sus formidables logros en educación, sanidad y nutrición de todos sus niños. Ejemplo para toda Sudamérica e incluso para USA.

No se puede negar el carisma de Fidel a nivel internacional.  Exaltó el orgullo cubano frente al imperialismo yanqui, expresado sobre todo en la colonia de Guantánamo (cárcel donde se violan los Derechos Fundamentales de supuestos terroristas de todo el mundo) y el criminal bloqueo que castiga al sufrido pueblo cubano, pero no a su casta dirigente (de esto sabemos los españoles de la época franquista con aquel bloqueo que condenaba al pueblo y fortalecía al régimen).

¿Qué pasará en el poscastrismo? Dos soluciones a cual peor son las más fáciles: la imitación de la situación China, con el enroscamiento del partido único en el poder y la aceptación del sistema capitalista para salir del atolladero económico. O la liquidación de todo el tinglado, con la aceptación de una democracia formal, revancha de los cubanos exiliados en Miami y apoyo de Trump, con la vuelta al sistema de casinos y burdel de la época de Batista. En ambos casos casos, la víctima sería el pueblo por la liquidación de las conquistas sociales de la revolución castrista.

La solución ideal sería una transición pacífica, en que se respetasen esos logros, la liberación de los presos políticos y la admisión de todas las libertades. Llegar a una democracia política y profundizar en la económica. ¿Será posible? ¿No exigiría una reconciliación profunda, una renuncia a las revanchas, una reconocimiento público de memoria colectiva -no sectaria- y admisión de responsabilidad por errores y crímenes cometidos? ¿Habrá en Cuba personas con ese sentido de generosidad y fuera de ella personas de buena voluntad e instituciones que les apoyen en ese camino no fácil, pero fecundo?

¿Quiénes allá y acá nos decimos seguidores de Jesús no deberemos apostar decididamente por esa senda de paz y justicia con todas las consecuencias?.

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