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Diario de Noticias (Navarra)

17/11/2016

El reto deportivo que se marcó en 2013 un vecino de Ayegui, Richard Vidaurre Amatria, ha culminado ahora con la edición de un libro que bien podría ser una completa enciclopedia sobre Montejurra

“La ruta más difícil hasta la ermita, y quizá la más bonita, es la de ‘Los Gudaris”

AYEGUI – Richard Vidaurre Amatria, -un rostro muy popular en Ayegui por regentar un veterano negocio de alimentación y estanco-, afrontó en el año 2013 un reto físico que no está a la altura de cualquiera y que, desde luego, exige mucha constancia. “Quería ponerme en forma y, como soy de los que necesita ponerse un objetivo, me planteé subir los 365 días del año hasta Montejurra, hasta la ermita de San Cipriano”, explica.

El reto no resultó fácil, y eso que iba variando de ruta para hacerlo más ameno. “Fue duro, porque al final a lo largo de un año te pasa de todo. Hay días que estás malo, otros en los que la climatología es muy mala, otros me tenía que ir de viaje y me levantaba a las 6 de la mañana para poder subir…”, recuerda ahora. Durante todos esos ascensos, la mayoría en solitario y realizados a primera hora de la tarde, “me iba acordando de mucha gente, algunos que ya no están, como Luis Tobes; murió en agosto de aquel año y siempre hablaba con él en la tienda de Montejurra, ya que le gustaba mucho subir. Por eso, el día 31 de diciembre de aquel año quise hacer un homenaje a todos aquellos de los que me había acordado y escribí una dedicatoria en la ermita. Estuve allí hasta las diez de la noche; era una sensación rara, no me quería bajar”, recuerda.

Aquella sentida dedicatoria se fue deteriorando poco a poco por efecto de la lluvia, así que decidió hacer algo más completo en papel, pero únicamente para él. “Empecé a hacer la dedicatoria y de ahí me puse a recopilar información de Montejurra. Así hasta que al final decidí hacerme una especie de libro pero para mí, para tenerlo yo”, señala. “Lo que pasa que, al final, como estás en un sitio de cara al público, la gente me decía que quería una copia, y casi te ves obligado a publicarlo”, dice.

Y así es como el trabajo final, titulado Un año en Montejurra, fue cogiendo forma poco a poco, hasta llegar a las 370 páginas a color que acaban de ver la luz y que se pueden adquirir en su negocio, Autoservicio Richard (30 euros, 500 ejemplares editados).

El reto que inició en 2013 se fue alargando unos meses más, y al final fueron 470 las ascensiones consecutivas que realizó Vidaurre, hasta la Semana Santa de 2014. “Nos íbamos de vacaciones y ya no podía seguir”. Pero sí continuó con el trabajo del libro, que le ha llevado hasta ahora. Un trabajo en el que recopila prácticamente todo aquello que tiene que ver con Montejurra o que lleva su nombre.

La publicación se inicia con un prólogo del misionero de Ayegui Jesús Mari Amatria y con la dedicatoria que fue el origen de todo. Pero también se desgranan aspectos como la toponimia, la historia, la cultura, o las tradiciones y romerías, incluida su importancia para el Carlismo.

Así mismo, recoge, con ayuda de varios colaboradores, aspectos como son la fauna (Juan Mari Barbarin), la flora (David Arranz y Fermín Nieto), la curiosa planta parásita Cytinus Ryber (Gabriel Catalán), la micología, o la geología y los fósiles (Jesús Ganuza y Aitor Osés).

Otro capítulo de mucho interés es que el compila las distintas rutas de ascensión a la cima y sus distintas variantes, muchas desconocidas para la gran mayoría del público, incluso para él hasta hace poco. Por eso, incluye fotos de cada una y los datos más relevantes, como distancia, desnivel, o tiempo aproximado de ascenso, así como sus marcas personales. “En total hay 19 rutas desde los distintos pueblos de la zona y todas son exigentes. La más conocida es la del Vía Crucis, aunque quizá la más dura, y también la más bonita, es la de Los Gudaris. Por eso, creo que el libro también es una buena guía de senderos”, comenta Vidaurre.

Para el autor, Montejurra es “un icono para toda la gente de Tierra Estella. Está en el centro y se ve desde toda la comarca. De hecho, hasta la Mancomunidad lleva su nombre”. Quizá por eso decidió recorrer la Merindad de arriba abajo, incluso buena parte de Navarra, tomando imágenes de la emblemática montaña casi desde cada pueblo, desde cada monte y cada sierra. “En todas se ve Montejurra, y como referencia de cada pueblo intento que se vea la torre de la iglesia”. Todas esas fotos se incluyen en el libro, así como las vistas que hay desde la cima de la montaña, muchos kilómetros a la redonda.

NOMBRES Y PERSONAS

En la parte final del libro, este vecino de Ayegui incluye “todo aquello que lleva el nombre de Montejurra” o su nombre en euskera, Jurramendi, desde asociaciones a clubes, pasando por instalaciones, empresas, bodegas, ediciones, una candidatura electoral o incluso, el Tercio y el Batallón que adquirieron aquella denominación.

Y, para acabar, concluye el libro con una curiosa sección en la que vincula a personas amantes de Montejurra con otras aficiones o localizaciones, entre otros, Andoni Barbarin (San Donato), Pedro Martínez (Lokiz), Ramón Ábrego (Igúzquiza), Cipri Sola (Ujué), Jesús Mari de Carlos (subida a caballo) o Dioni Astráin (la Cueva del Moro). También cuenta su experiencia sobrevolando la montaña en globo y avioneta, mientras que Daniel Ibáñez lo hace en parapente. En definitiva, un análisis de la montaña desde prácticamente todos los ángulos, incluidos los recuerdos nostálgicos que le trae el monte.

Así pues, Vidaurre ha quedado muy satisfecho con el resultado, y más teniendo en cuenta que es una experiencia nueva para él. “Nunca había escrito un libro, pero son cosas que surgen en la vida. Es de las cosas que si te mandan hacer no la harías…”, comenta entre risas. “Pero te vas enfrascando y, al final, es casi como una droga. De hecho, siempre que salgo con el coche voy fijándome dónde está Montejurra para sacar una foto”, dice el autor, quien destaca el gran apoyo que ha tenido de su hija Anne durante la aventura. “Es un libro que tiene vigencia ahora pero que también la tendrá dentro de 20 años, sobre todo para la gente de Ayegui”, concluye.

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