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El presbiterio de la Catedral de Parma fue el escenario elegido para que el tercer hijo de don Carlos Javier de Borbón-Parma recibiera el Sacramento de Bautismo y pasara a formar parte de la Iglesia Católica.

El pasado domingo, 25 de septiembre, efectuó Carlos Enrique su entrada en el templo en brazos de su madre, doña Ana María, y acompañado por su padre, don Carlos Javier, titular de la Dinastía Carlista, sus hermanas, Luisa Irene y Cecilia María, y de los padrinos, Guillermo de Orange-Nassau, Rey de Holanda, y de doña María de las Nieves de Borbón-Parma, infanta de España.

A los actos programados asistió la totalidad de la Familia Borbón-Parma. Las tres infantas, tías-abuelas del pequeño y hermanas de don Carlos Hugo: además de doña Maria de las Nieves, la madrina, doña María Teresa y doña Cecilia; los hermanos de don Carlos Javier: don Jaime, doña Margarita y doña Carolina. También asistieron al ritual del bautismo, doña Irene de Holanda, y el hijo de doña Francisca, don Carlos Enrique de Lobkowicz. La representación española, con presencia de diferentes Damas y Caballeros de la Real Orden de la Legitimidad Proscripta, ocupó un lugar de honor: se situó arropando a la Familia Borbón-Parma, en el lado de la Epístola

La ceremonia religiosa fue oficiada por el Obispo de la diócesis parmesana, Monseñor Enrico Solmi, y contó con la participación del Coro de la Universidad del Estudio de Parma.

Las aguas bautismales, como manifestó públicamente el oficiante, provenían de tres lugares diferentes de la geografía de las Españas, Tolosa, Valencia y Tortosa; de la propia ciudad de Parma y del río Jordán.

Además de la madrina y el padrino fueron testigos del rito bautismal, don Duarte de Braganza, Jefe de la Casa Real de Portugal; Javier Lubelza, vicecanciller por la Corona de Aragón de la Real Orden de la Legitimidad Proscripta, y Ludovico Gualthérie, hermano de doña Ana María.

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Finalizados los actos religiosos tanto los padrinos como los testigos expresaron sus mejores deseos personales para el recién bautizado. Guillermo de los Países Bajos se expresó en holandés, Don Duarte en portugués y Ludovico Guyalthérie en inglés.

Javier Lubelza, en su breve intervención en castellano, recordó a Carlos Enrique su vinculación con las Españas, su obligación de comprometerse y defender los ideales por los que luchan sus padres y la fidelidad a los valores que representa su Familia.

Carlos Enrique. Como Príncipe de las Españas, sabed, que deberéis cumplir con los principios y derechos heredados. Defenderéis la libertad que usareis también en la actualización de estos principios. Seréis leal, y actuareis con decisión en la defensa de vuestros Legítimos Derechos. Príncipe Carlos, sabed que en España se os quiere.

Doña María de las Nieves, también en castellano y con voz decidida, expresó sus deseos:

Querido Carlos Enrique, con este bautismo se inicia tu vida de cristiano. Una vida comprometida con los grandes valores de la libertad, la misericordia y la justicia, que siempre han defendido tus antepasados los Reyes de Europa y, muy especialmente, todos los Reyes Carlistas. Especialmente tu bisabuelo Don Javier, tu abuelo Carlos Hugo y tus padres.

Así serás feliz y harás felices a los demás.

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