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La Voz de Asturias

14/09/2016

El pequeño Carlos Enrique, hijo de Carlos Javier de Borbón-Parma, se ha convertido para los carlistas en el legítimo heredero del trono de España. Será presentado como tal a principios de octubre en la catedral de Barcelona

El pasado 24 de abril nacía el pequeño Carlos Enrique, hijo de Carlos Javier de Borbón-Parma. Podría parecer un nacimiento más en la monarquía europea si no fuera porque su progenitor reclama desde hace años el trono de España. Tanto los carlistas como él mismo llevan más de un siglo luchando por destronar a los actuales Borbón, a los que no consideran como los legítimos reyes de nuestro país. El nacimiento del hijo de Carlos Javier ha abierto otro frente, y es que el pequeño pasaría a ser Príncipe de Asturias, el mismo título que ostenta la Infanta Leonor. El duque de Parma tiene pensado oficiar una misa y tedeum en Barcelona y se especula sobre un posible bautizo, lo que convierte al evento en la presentación oficial del pequeño como legítimo heredero.

Para entender este «Juego de Tronos» habría que remontarse al siglo XIX. Este movimiento político de carácter tradicionalista y legitimista surgió como oposición al liberalismo. Su principal premisa fue la de establecer una rama alternativa de la dinastía de los Borbones en el trono español, tras la abolición de la ley sálica para que la única hija de Fernando VII, Isabel II, pudiera gobernar. Más de un siglo después, el carlismo sigue presente, esta vez con la figura de Carlos Javier de Borbón-Parma, descendiente de Carlos María Isidro de Borbón y sobrino de la reina Beatriz de Holanda.

Según informa Vanitatis, el príncipe Carlos Javier se ha atrevido incluso a opinar sobre la actual situación política española y  a dar consejos. «Hoy en día la corrupción política ha afectado a la moralidad pública, agraviándola seriamente. Se han utilizado las instituciones para asegurar el enriquecimiento personal y empresarial de una gran parte de la clase política. […]  Afrontamos unos tiempos duros, por ello es exigible a todos los que a estas elecciones concurren que sean sinceros y expliquen cuál es la situación real del país y cuáles son las soluciones propuestas». Además, el heredero carlista llegó a reivindicar el federalismo en plena tensión en Cataluña.

Un bautizo y presentación oficial en España

Tras el nacimiento de su heredero, Carlos Javier ha decidido que se le oficie una misa y un tedeum en Barcelona a principios de octubre. El lugar elegido es la catedral de la ciudad condal, la misma en la que se la Infanta Cristina dio el «sí quiero» a Iñaki Urdangarín hace ya casi veinte años. En el anuncio, el duque de Parma «deja constancia de la condición española de su hijo» y añade que «será ocasión para que la representación de los carlistas de todas las Españas acuda, junto a cuantas personas lo deseen, a conocer al pequeño príncipe Carlos Enrique de Borbón-Parma que, junto a sus hermanas las infantas Luisa Irene y Cecilia María, será presentado formalmente por su padres». Ya son muchos los que ven en esta decisión una provocación hacia Felipe VI.

Un aspirante al título de Príncipe de Asturias

La llegada de Carlos Enrique al mundo supuso no solo la alegría de sus padres, sino también la de sus seguidores. El tercer hijo legítimo del príncipe Carlos Javier -tiene un cuarto fruto de una relación extramatrimonial- se ha convertido en un gran símbolo para los carlistas. Éstos siguen defendiendo la ley sálica, la cual impide que las mujeres puedan acceder el trono. Carlos Enrique, al igual que su propio progenitor, se convertirá en Príncipe de Asturias, título que ostenta la Infanta Leonor. Para los carlistas, la primogénita de Felipe VI no es la legítima heredera de la corona española.

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