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La Vanguardia

18/06/2015

Laudato si’ reclama una “nueva solidaridad universal” en la que la preservación del planeta vaya de la mano de una sociedad más justa y equilibrada

Barcelona (Redacción).- “«Laudato si’, mi’ Signore» – «Alabado seas, mi Señor», cantaba san Francisco de Asís. En ese hermoso cántico nos recordaba que nuestra casa común es también como una hermana, con la cual compartimos la existencia, y como una madre bella que nos acoge entre sus brazos: «Alabado seas, mi Señor, por la hermana nuestra madre tierra, la cual nos sustenta, y gobierna y produce diversos frutos con coloridas flores y hierba»”.

Estas son las primeras lineas de la encíclica del papa Francisco dedicada al medio ambiente -con especial atención al cambio climático- y la calidad de vida de las personas. La encíclica Laudato si’ ha sido publicada oficialmente a las 12 horas del 18 de junio ante una gran expectación internacional. El documento ha sido difundido a través de internet de forma simultánea en Alemán, Árabe, Español, Francés, Inglés, Italiano, Polaco y Portugués. El documento se puede consultar en la web del Vaticano. 

Como explicaba el miércoles 17 de junio el corresponsal de La Vanguardia en Roma, Eusebio Val, la encíclica Laudato si’, es “un documento profundo y severo, una reflexión sin precedentes, por parte de un papa, sobre el impacto de la actividad humana en el medio ambiente”. “La encíclica, con un fortísimo acento social, invita a la ‘conversión ecológica’ y a una ‘nueva solidaridad universal’ en la que la preservación del planeta vaya de la mano de una sociedad más justa y equilibrada, destacaba Eusebio Val en el amplio reportaje publicado en la edición en papel y digital Premium de este diario.

A diferencia de otros textos pontificios, no va sólo dirigido a los católicos y a los hombres de buena voluntad, sino “a cada persona que habita en este planeta”. Si la exhortación apostólica Evangelii gaudium (La alegría del Evangelio), publicada en noviembre del 2013, fue la hoja de ruta de su pontificado y de sus ideas sobre la reforma de la Iglesia, Laudato si’ tiene un objetivo mucho más amplio. “En esta encíclica me propongo especialmente entrar en diálogo con todos sobre nuestra casa común (la tierra)”, escribe Francisco.

La encíclica, cuyo título se inspira en un cántico de san Francisco de Asís, incluye referencias un poco sorprendentes. Francisco cita, por ejemplo, el concepto exacto del título de un libro del brasileño Leonardo Boff, un teólogo de la liberación que fue castigado en su día por el Vaticano. El Papa, como Boff, habla de “escuchar tanto el grito de la tierra como el grito de los pobres”, e insiste en varias ocasiones en que es imposible disociar la lucha por una mayor armonía ecológica y la superación de los desequilibrios de riqueza.

El Papa afirma en su documento que el crecimiento demográfico es compatible con un desarrollo integral y sostenible. El Pontífice también critica a aquellos que se baten por la defensa de las plantas y los animales y, sin embargo, justifican el aborto y los experimentos con embriones humanos vivos.

Fragmentos destacados de la encíclica

Cambio climático: “Los cambios climáticos son un problema global con graves implicaciones ambientales, sociales, económicas, distributivas y políticas, y constituyen uno de los principales desafíos actuales para la humanidad. Los impactos más graves recaerán en los próximos decenios en los países en vías de desarrollo. Muchos pobres viven en zonas golpeadas por fenómenos vinculados al calentamiento”.

Agua: “El acceso al agua potable y segura es un derecho humano esencial, fundamental y universal porque determina la supervivencia de las personas y por eso es condición para el ejercicio de los otros derechos humanos”.

Combustibles fósiles / Energías renovables: “Sabemos que la tecnología basada en los combustibles fósiles, muy contaminantes, debe ser sustituida progresivamente y sin demora. A la espera de un amplio desarrollo de las energías renovables, es legítimo optar por el mal menor y recurrir a soluciones transitorias”.

Bien colectivo: “El ambiente es un bien colectivo, patrimonio de toda la humanidad y responsabilidad de todos. Quien posee una parte lo hace sólo para administrarla en beneficio de todos”.

Justicia y medioambiente: “Hoy no podemos sino reconocer que un verdadero enfoque ecológico se convierte siempre en enfoque social, que debe integrar la justicia en la discusión sobre el ambiente, para escuchar tanto el grito de la tierra como el grito de los pobres”.

Antropocentrísmo: “Nosotros [los humanos] no somos Dios. La tierra nos precede y nos fue dada. Eso permite responder a una acusación lanzada contra el pensamiento judeocristiano: se ha dicho que, a partir de la narración del Génesis, que invita a subyugar la tierra, se habría favorecido la explotación salvaje de la naturaleza, presentando una imagen del ser humano como dominador y destructor. Esta no es la correcta interpretación de la Biblia como la entiende la Iglesia”.

Demografía / Natalidad: “En lugar de resolver los problemas de los pobres y pensar en un mundo distinto, algunos se limitan a proponer una reducción de la natalidad. No faltan presiones internacionales sobre países en vías de desarrollo que condicionan las ayudas económicas a determinadas políticas de salud reproductiva. (…) Debe reconocerse que el crecimiento demográfico es plenamente compatible con un desarrollo integral y solidario”.

Valores y objetivos de la vida: “Nadie quiere volver a la época de las cavernas, pero es indispensable ralentizar la marcha para mirar la realidad de otra manera, quedarse con los avances positivos y sostenibles, y al mismo tiempo recuperar los valores y los grandes objetivos destruidos por un desenfreno megalómano”.

Estilo de vida: “Un cambio en los estilos de vida podría llegar a ejercer una sana presión sobre aquellos que detentan el poder político, económico y social. Es lo que ocurre cuando los movimientos de consumidores logran que se dejen de comprar ciertos productos y se muestran eficaces para modificar el comportamiento de las empresas, forzándolas a considerar el impacto ambiental y sus modelos de producción”.

La tiranía del mercado: “Los poderes económicos continúan justificando el actual sistema mundial, en el que prevalecen la especulación y una búsqueda del rendimiento financiero que tienden a ignorar cualquier contexto y los efectos sobre la dignidad humana y el ambiente (…). Por eso hoy, cualquier cosa que sea frágil, como el ambiente, se queda sin defensa respecto a los intereses del mercado divinizado”.

Propiedad privada: “El principio de la subordinación de la propiedad privada al destino universal de los bienes y, por lo tanto, al derecho universal a su uso, es una regla de oro del comportamiento social y el primer principio de todo ordenamiento ético-social. La tradición cristiana no ha reconocido nunca como absoluto o intocable el derecho a la propiedad privada”.

Deuda externa: “La deuda externa de los países pobres se ha transformado en un instrumento de control, pero no sucede lo mismo con la deuda ecológica. En modos diversos, los pueblos en vías de desarrollo, donde se hallan las reservas más importantes de la biosfera, siguen alimentando el desarrollo de los países ricos al precio de su presente y de su futuro”.

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