Un amigo, perteneciente a la misma comunidad cristiana de base, nos ha lanzado una serie de preguntas sobre ese fenómeno reciente en la política española que responde al nombre de Podemos. Acaba con una interrogante profunda: ¿Por quién votaría Jesús?

Lo primera que llama la atención es la celeridad vertiginosa con que se convirtió en foco de atención, despertando sumo interés, en forma exageradamente entusiasta, tanto de aplausos como de críticas. Su aparición polémica en medios audiovisuales y su indudable manejo de las redes sociales, explican en parte esa fulgurante aparición.

Se manifestó heredero del movimiento de los indignados que llenó las plazas y calles de toda España. Al grito de no nos representan, expresó el sentir popular de desconfianza respecto al poder y a los partidos políticos que lo venían monopolizando. El sociólogo Bauman señala cómo los políticos han ido perdiendo la confianza del pueblo, pues ve a la mayoría no sólo como corruptos, sino también como ineptos. De ese sentimiento creciente de indignación y repulsa, nació el ataque frontal de Podemos a lo que llamó la casta, lo que provocó que rápidamente fuera tildado de radical y populista.

Mis reflexiones sobre este nuevo partido son enteramente subjetivas. Nacidas desde la distancia y la reflexión sobre lo que dicen ellos mismos y lo que los demás dicen de ellos. Supongo que no gustarán ni a sus partidarios, ni a sus detractores. Y puede que incurra en errores, por lo que  si alguien me los muestra razonadamente, se lo agradeceré. Lo fácil será que me tachen o de fascista o de progre, según la cómoda forma que hoy se estila para eludir cualquier debate serio en este patio de monipodio que es hoy la opinión pública en España.

Lo primero que quiero subrayar es que el origen de este partido es plausible. La democracia raquítica que padecemos o disfrutamos, se encuentra desde hace años anquilosada y enfangada. Una ley electoral a medida de los dos partidos mayoritarios y de los nacionalismos periféricos, les ha permitido mangonear durante muchos años, o con mayorías absolutas o con el apoyo de algún grupo minoritario. Los abundantes casos de corrupción y las puertas giratorias entre altos puestos políticos y grandes empresas hicieron el resto. La llegada de la crisis económica y las medidas austericidas, impuestas desde la Unión Europea, agravaron el descontento popular, con el aumento de la desigualdad social, el ingente paro y la mentira como arma dialéctica. De ahí la esperanza y expectación que suscitó la irrupción de Podemos.

Esperanza y expectativa que en cierto grado se han evaporado. Al haberse convertido en una fuerza política aspirante al poder, se ha contagiado de muchos de los males del sistema. Por la conjunción de factores internos y externos:

*La prepotencia de su líder, reflejada en la exigencia de obediencia ciega a sus bases. Quienes se apartan de sus consignas son apartados o desautorizados.

*El carácter universitario de sus dirigentes. Son profesores de Universidad, afectada del mal de la endogamia y entregada a sus rivalidades y celos intestinos. Como decía Geoge Steiner son parásitos de la melena del león.

*La arrogancia con que se manifiestan, exigiendo los puestos de mando del futuro gobierno. Aquella foto en que aparecieron los componentes con sus posibles carteras, fue una muestra de esa ambición desmesurada.

*Su bisoñez electoral. Soñaron con su triunfo. Se creyeron las encuestas que les daban seguro su sorpasso sobre el PSOE y  su casi aproximación al resultado del PP.

*Su abrazo de oso con IU Y EQUO, hasta casi fagocitarlos y  negándoles puestos relevantes en las listas electorales. Esto impedía la imagen de una alianza leal.

*Su laicismo beligerante que no reconoce ni la libertad religiosa, ni la base sociológica-cultural de la religión mayoritaria. Una cosa es la aconfesionalidad del Estado y otra los ataques infantiloides a lugares de culto. Ofender sentimientos no es un camino para una pedagogía de la libertad.

*La demagogia barata de sus cambios de etiqueta: bolivariano, comunista, socialdemócrata…

*Los ataques recibidos de consuno por el coro mediático del gran capital, que olvidaron sus rivalidades, para hacer de PODEMOS el enemigo común a batir. Venezuela se convirtió en eje de la campaña en su contra. Presos políticas hay en ese país, sí; y en Cuba, en Marruecos, en Arabia Saudí, en Irán, en China…, sin olvidar la misma España con la aplicación de la ley mordaza. Pero claro sólo había que hablar de Chaves y Maduro. Faltó una postura valiente  de Podemos, denunciar también las violaciones de los Derecho Humanos del país venezolano. ¿Por qué?

*Las denuncias de estar financiado por Venezuela e Irán. Repetidas una y mil veces. Rechazadas por la fiscalía y los tribunales. Basadas en un informe anónimo, sin firma y filtrado a los medios de comunicación.

¿Sabían, sabíamos los electores cual era el programa concreto de UNIDOS PODEMOS? No a lo que se oponían, sino ¿cuáles eran sus medidas concretas y cómo financiarlas? ¿De qué forma podrían aplicarse dentro de las reglas estrictas que marca la Unión Europea? ¿O nos conducirían al callejón sin salida del ejemplo griego? ¿O iban a proponer dejar también la Unión y abandonar el euro? Interrogantes que podrían ser objeto de debate profundo.

Sabemos cómo se desarrolló la última campaña electoral. También la demagogia del miedo funcionó con los resultados que conocemos. Y así nos encontramos.

¿Qué hará Podemos? ¿Será capaz de realizar su necesaria autocrítica? ¿Tendrá el coraje suficiente para reconocer con humildad y transparencia sus fallos? ¿O se empecinará en ellos, con lo que acabaría disolviéndose como un azucarillo en agua?

La última pregunta que suscitó este escrito: ¿cómo votaría Jesús? No tiene fácil respuesta. En su época no había elecciones. Pero había posturas políticas enconadas. Los jefes que aceptaban la dominación romana a cambio de que les permitieron seguir con el poder religioso del templo. Los zelotas que eran enemigos jurados del imperio y apelaban a la violencia. La postura no-violenta de Jesús y su respuesta: Mi reino no es de este mundo. Quería convertir los corazones y la sociedad alternativa que propugnaba se dirigía a los desposeídos y humillados que debían ser atendidos y ensalzados. Entre el epulón y lázaro su opción era clara.

Y los que nos decimos sus seguidores: ¿Cómo debemos actuar? Con cabeza y corazón, discerniendo. Ningún programa electoral responde a las exigencias de sus Mensaje. En mayor o menor grado todos lo traicionan. Pero, aunque mantengamos una distancia crítica con este mundo, también somos ciudadanos del mismo. Es nuestra conciencia libre la que debe guiar nuestra opción. Pero votar no es dar un cheque en blanco.  Es -debe ser- un paso más para aproximarnos a una sociedad más justa y fraterna.

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