Ya tenemos en marcha nuevas elecciones. De nuevo nos están pidiendo otro cheque en blanco. Eso es el voto en la democracia minusválida que tenemos. Nos piden que nos fiemos ciegamente de aquellos que supuestamente nos van a representar.

Para ello, prometen y prometen. Hasta la luna si es preciso. ¿Tenemos las tragaderas crédulas para creérnoslas? Repetirán gestos y frases que les han enseñado sus asesores de imagen. Cada uno de ellos es la salvación y sus rivales el caos o el infierno. Más de un votante tendrá que depositar la papeleta en la urna tapándose la nariz, para no oler la podredumbre de corrupción que emana el partido elegido.

Confieso que hay dos aspectos del vigente sistema electoral que me indignan. Las listas cerradas y bloqueadas de las papeletas para el Congreso. Y la circunscripción electoral que sigue siendo anacrónicamente la provincia.

¿Nos dirán si va cumplir con el objetivo de déficit que  marca la UE?. ¿Cómo pagarán la multa cuyo pago nos han aplazado? ¿Reformarán el Senado o lo suprimirán como cámara inútil? ¿Y las diputaciones provinciales? ¿Aumentarán las partidas presupuestarias para Sanidad, Educación, Investigación, Ayuda a la Dependencia? ¿Cómo financiarán las pensiones? ¿Cómo combatirán la desigualdad social? ¿Bajarán o subirán los impuestos? ¿Cuáles? ¿Combatirán realmente el fraude fiscal?

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