No, no es judío ni holandés, es un joven sociólogo, residente en Haro, que se dedica completamente a la literatura. Al estar en el paro, va por toda La Rioja y alrededores vendiendo sus libros, en un ejercicio de autopromoción, casa por casa.

La otra tarde, me encontraba tranquilamente en mi cuarto de estar leyendo la obra de la monja benedictina Teresa Forcades i Vila, publicada por la HOAC, y dedicada a glosar la figura de esas anarquistas creyentes que se llamaban Dorothy Day y Simone Weil.

Sonó el timbre de la puerta con energía. Me levanté para ver quien llamaba con la lentitud de mi escasa movilidad. Grité: ya voy. Pero volvió sonar con más insistencia. Abrí la puerta y allí estaba él, Sergio, un joven alto. Abrió una carpeta y sospeché que podía ser un agente de alguna encuesta. Pero me mostró hojas de periódicos diversos que hablaban de él, el escritor errante, y de cómo iba vendiendo personalmente, sus publicaciones. Al acabar de presentarse, me preguntó: ¿A Vd. le gusta leer? Sonreí y le dije que precisamente me había sorprendido leyendo. Le invité a pasar y ya sentados, proseguimos la conversación. Le enseñé el texto que leía y subrayaba. Él me habló de su trilogía “Soy un gusano” y de su libro más reciente “AGUA”, Así como de un libro para niños de unos 6 años.

Mis lecturas son principalmente ensayos de los más variados, con algunas excepciones hacia el campo de la narrativa de ficción. Como estábamos a finales de mes, le indiqué que mi cupo de inversiones en libros estaba cubierto hasta el próximo, pero que tomaba nota de su novela. La conversación me dejó un grato sabor de boca, ¡poder compartir un rato con quien ama la literatura -y además vive de ella-! Pero se levantó pues tenía que seguir su ruta vendedora. Lo comprendí y nos despedimos con un fuerte apretón de manos y mis mejores deseos  de éxito en su laboriosa tarea.

Anuncios