La columna ultraderechista procedente del hotel Irache se dirige hacia Montejurra el 9 de mayo de 1976. Fotos cedidas por el Partido Carlista (PC)

Cuarto Poder

06/05/2016

Manuel Martorell

La Unión Nacional Española (UNE), una organización surgida para aglutinar a los sectores disidentes del tradicionalismo, jugó también un papel central en la “Operación Reconquista” para arrebatar, de forma violenta, al Partido Carlista el control de la concentración anual de Montejurra, en las proximidades de Estella (Navarra). Los graves sucesos ocurridos ese día, el domingo 9 de mayo de 1976, hace 40 años, provocaron dos muertos, decenas de heridos y una grave crisis que puso fin al Gobierno de Arias Navarro. Varios actos, entre ellos una exposición fotográfica, la presentación de un documental Montejurra 76. Claveles rojos para un adiós– el viernes 6 de mayo, un homenaje a las dos víctimas mortales el sábado y una conferencia sobre la política represiva de Manuel Fraga en el Ministerio del Interior, recordarán en Estella aquellos hechos durante este fin de semana.

El origen remoto de la UNE, que sería uno de los siete partidos fundadores de Alianza Popular en octubre de ese año, se encuentra en la revista Brújula, aparecida en diciembre de 1974 bajo la dirección de José Luis Zamanillo, convirtiéndose en portavoz oficioso de la UNE cuando se inscribió como asociación política en julio de 1975. Entonces, Zamanillo contó con la colaboración de otros ex dirigentes de la Comunión Tradicionalista, de forma especial de José María Valiente Miguel Fagoaga, todos ellos opuestos a la línea antifranquista y progresista que lideraban Javier de Borbón-Parma y su hijo Carlos Hugo.

El enfrentamiento de esta corriente mayoritaria del carlismo –también conocida como javierista- con el régimen se remonta a la propia Guerra Civil, cuando Javier de Borbón-Parma y su delegado nacional, Manuel Fal Conde, se opusieron tanto al Decreto de Unificación de 1937 como a la dictadura personal de Franco, por lo que fueron expulsados de territorio español.

Tras la guerra, los javieristas protagonizaron numerosos choques con el régimen, destacando los ocurridos en noviembre de 1939 en Pamplona, los de agosto de 1942 en Bilbao, los de diciembre de 1945 en Pamplona y Valencia, y los de marzo de 1948 en el centro de Madrid.

Después, en los años 60, esta línea mayoritaria del carlismo evolucionó hacia posiciones progresistas y socializantes, provocando que los sectores partidarios de la colaboración con el franquismo fueran abandonando el movimiento legitimista o bien fueran expulsados del mismo. Esto es lo que ocurrió, respectivamente, con Valiente y Zamanillo, impulsores, junto a Miguel Fagoaga, del reagrupamiento tradicionalista primero en torno a la revista Brújula y después creando la Unión Nacional Española.

Carlos Hugo, en el acto carlista. Cesión del PC

No tardaron en sumarse al proyecto otras personalidades importantes, como Fernando González de la Mora, ministro de Obras Públicas con Franco y miembro del Consejo Privado de Don Juan, padre del rey Juan Carlos, y, sobre todo, Antonio María Oriol Urquijo, que era presidente del Consejo de Estado, máximo órgano consultivo del Gobierno español, y su hermano José María.

Como se aprecia en la correspondencia con antiguos carlistas que se suman a la UNE, los Oriol se encargan de coordinar a quienes desean integrarse en el proyecto, convenciéndoles de que la nueva organización no debe denominarse “tradicionalista” para tener una proyección más general que superara un encasillamiento ideológico trasnochado, además de insistir en la captación de jóvenes para dar una idea de renovación. Tal y como se desprende de los artículos y editoriales de Brújula, la UNE defendía los principios fundamentales del Movimiento y aceptaba a Juan Carlos como futuro monarca designado por Franco.

El ‘hombre de la gabardina’, a la derecha, arropado por varios ultras extranjeros. Cesión del PC

Al menos seis de los fundadores de la UNE, además de los Oriol, aparecen implicados directamente en la “Operación Reconquista”. Distintos informes periodísticos les señalan como quienes ingresaron, en vísperas del acto de Montejurra, dinero en distintas cuentas bancarias de Santander, Burgos, Soria, Logroño y Pamplona para costear los gastos logísticos. Por su parte, Ramón Merino, de la comisión promotora de la UNE, realiza las reservas de habitaciones en el hotel Irache, desde donde saldrán los grupos armados que acabarían con la vida de Aniano Jiménez y de Ricardo García Pellejero.

Igualmente fueron denunciados judicialmente, al ser identificados entre los grupos atacantes, Roberto Bayod PallarésMaría Teresa Aubá SoroArtemio Benavente García, Miguel Fagoaga Gutiérrez y el propio José Luis Zamanillo, todos ellos promotores iniciales de la UNE. La misma revista Brújula, junto al diario Alcázar, se encargó de divulgar los llamamientos a desalojar de la emblemática montaña a los seguidores de Carlos Hugo.

Aniano Jiménez, ya herido de muerte, es trasladado por varios compañeros. Cesión del PC

Una vez ocurridos los fatales acontecimientos, Antonio Oriol fue reconocido e increpado en el lugar de los hechos por antiguos correligionarios. Según una crónica periodística de entonces, un carlista se le enfrentó increpándole: “¿Para esto utilizáis vuestro dinero, para matarnos?”, a lo que el impulsor de la UNE, desencajado, no supo qué responder.

Otras personas que se hicieron eco de los llamamientos a “reconquistar Montejurra”, como manifestó Trifón Baquedano al escritor Pablo Antoñana, a quien conocía por ser de la misma zona de Navarra, se sintieron manipulados por lo que, más bien, parecía un crimen de Estado para acabar con el carlismo debido a la violencia armada utilizada y a la intervención del terrorismo ultraderechista internacional.

Cartel anunciador del documental sobre los sucesos de 1976.

Cinco meses después de los “sucesos de Montejurra”, concretamente el 11 de octubre de 1976, la UNE se integraba, con otras seis organizaciones, en la Federación de Alianza Popular, liderada por Manuel Fraga que, precisamente, era ministro del Interior en mayo de 1976. Un año más tarde, en el transcurso de su IV asamblea, celebrada en el Hotel Colón de Madrid, la UNE se divide entre partidarios y opositores al proceso de reforma política impulsado por Adolfo Suárez. En ese momento, estos últimos, encabezados por Zamanillo y Bayod Pallarés, son expulsados de la UNE.

Finalmente, el resto de la UNE abandonará AP el 8 de junio de 1979 tras una asamblea general al no aceptar, como había hecho Fraga y el conjunto de AP, la Constitución democrática de 1978. Pero no todos los militantes y cuadros de la UNE siguieron esta postura contraria a la actual Constitución. Entre quienes, por el contrario, prefirieron abandonar el partido implicado en la Operación Reconquista y se mantuvieron fieles a las posiciones de Fraga, como asegura Miguel A. del Río Morillas en su tesis doctoral Los orígenes de Alianza Popular. 1973-1979, se encontraban Loyola de Palacio, ministra de Agricultura con Aznar, y el actual presidente en funciones del Gobierno, Mariano Rajoy.

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