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Estimada alcaldesa:

Dada la extensa historia que cabría valorar en el nombre de Montejurra y en lo que representa, permítame recordarle los luctuosos hechos acaecidos hace exactamente 40 años, 1976 – 2016, cuando los concentrados en Montejurra sufrimos el primer ataque de terrorismo de estado en España, durante el gobierno de Arias Navarro cuyo vicepresidente y ministro de Gobernación era Fraga Iribarne, el cual, junto con otros altos cargos de los cuerpos de seguridad del estado, como el general Ángel Campano, director de la Guardia Civil, el general Salvador Bujanda, así como otros cargos civiles y militares, resultaron implicados en el ataque perpetrado el 9 de mayo de 1976, resultando muertos Ricardo García Pellejero y Aniano Jiménez Santos, además de varios heridos. 

Esos crímenes se ejecutaron en presencia y con la colaboración de las fuerzas de seguridad, sin que fueran detenidos los autores ni requisadas las armas empleadas. Estos actos terroristas han sido relacionados con la Operación Gladio y con la trama de terrorismo de estado que posteriormente originaría los GAL.

Rodolfo Eduardo Almirón, exmiembro de la Triple A argentina, que sería jefe de seguridad de Alianza Popular y guardaespaldas personal de Manuel Fraga durante los últimos años de la década de los 70 y primeros años de la década de los 80, Stefano Delle Chiaie, terrorista de ultraderecha italiano, Jean Pierre Cherid miembro de las OAS y Pier Luigi Concutelli, estuvieron presentes en Montejurra ese día.

Aportes recientes facilitados por el general Sáenz de Santamaría, quien en la fecha de los sucesos era jefe del Estado Mayor de la Guardia Civil, demuestran que el Seced (servicio de inteligencia español durante el final del franquismo y el principio de la transición 1972-1977, como continuador de la Organización Contra-subversiva Nacional (OCN) creada en 1968) había facilitado a los mercenarios infraestructura y logística para agredir a los carlistas y que «la financiación de la operación corrió a cargo del señor Oriol Urquijo». (Diego Carcedo. El Schindler de la guerra civil, Sáez de Santamaría)

En sentencia de la Audiencia Nacional de 5 de noviembre de 2003, se reconoció a los dos asesinados en Montejurra la condición de “víctimas del terrorismo”, remitiéndose a la Sentencia dictada por el Tribunal Supremo de 3 de julio de 1978, y se entregó a la viuda de uno de ellos la “Medalla de Oro” de Navarra.

Cabe recordar asimismo a ese consistorio que, para los carlistas, Montejurra ha sido el lugar de cita anual desde 1950,durante los tiempos de lucha antifranquista, de los sectores estudiantiles AET (Agrupación Estudiantil Tradicionalista, abiertamente contraria al SEU) y obreros MOT (Movimiento Obrero Tradicionalista) siendo especialmente importante la influencia del catolicismo progresista con destacados abogados carlistas laboralistas, sindicalistas, militantes perseguidos, multados, reprimidos, encarcelados, la lucha por la legalización de todos los partidos, la participación del carlismo en la Junta Democrática de España presentada oficialmente el 29 de julio de 1974 en París así como en la Plataforma de Convergencia Democrática, organismo de oposición a la dictadura franquista, creada en junio de 1975.

Por todo ello, consideramos que el cambio de nombre de la calle Montejurra, que el Ayuntamiento que Vd. representa como alcaldesa tiene en proyecto, significaría un grave error de valoración, que, en si, encierra una contradicción evidente.

Montejurra no solo no fue franquista, no fue tampoco liberal ni comunista, Montejurra es y ha sido en toda su historia, antidictatorial, representa un grito de libertad, el primer grito políticamente organizado del pueblo español por lograr su libertad y su democracia durante la dictadura, un lugar donde los gritos de “Carlos Hugo Libertad” fueron acallados por los disparos.

Esperando reconsidere su proyecto, le saluda atentamente.

Luis Gismero Hinojal.

Presidente de la Asociación 16 de Abril.

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